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12 oct 2009

Los alimentos y el grupo sanguíneo

Cuando ya creía que lo había visto todo, me encuentro con esto: depende de qué grupo sanguíneo tengas, te irán bien unos alimentos u otros. Toma ya!

Tanta dieta y tanta mandanga ¿para qué? si nuestro cuerpo es sabio y reconoce lo que le sienta bien, ¿por qué no te lo dice directamente el médico de cabecera??? Tanto zumito de naranja por las mañanas y resulta que al final le sienta como el culo a mi pobre grupo sanguíneo!!

Es curioso, porque después de leer un poco sobre el tema (echar una ojeada a esta web: www.miriamsanoja.blogspot.com como acercamiento), me encuentro con que algunos alimentos que no me suelen sentar bien, coinciden con los no recomendados en la "dieta del grupo sanguíneo". Es decir, que al final, sólo tenemos que escuchar lo que nos dice nuestro cuerpo para comer más sano y mejor.

Es evidente, que tengo una sordera aguda con respecto a ciertos alimentos, porque no he oído decir ni pio a mi cuerpo sobre ellos. Y estoy por decirte que voy a seguir haciéndome la sorda, ya que disfruto tanto saboreándolos que me horroriza despedirme de ellos, así sin más.

Menos mal que me dejan las pipas y el chocolate, (pero me quitan el marisco!!!), para poder hundirme en el sofá de casa mientras veo una peli de aventuras. Los males con chocolate, siempre son más llevaderos ¿o no?

28 sept 2009

El mirador de Urdaibai, la mejor vista desde San Pedro de Atxarre

Este finde nos hemos acercado hasta el mirador de San Pedro de Atxarre para ver la mejor vista de Urdaibai, y a pesar del pequeño esfuerzo, merece la pena. Ahora os cuento la excursión a este bello rincón de Bizkaia.

Después de un tiempo de asueto, vacaciones, comilonas, etc etc Decidimos que iba siendo hora de volver a engrasar los músculos con una excursión practicando el senderimo. Como en el grupo iba un recién operado, una medio-atrofiada (la que escribe), tres "carrozas" con poco fuelle y una jauría de pre-adolescentes asilvestrados... decidí buscar un sendero fácil, cómodo, casi del inserso y creí haberlo encontrado. Qué mejor propuesta que subir a ver la mejor vista de Urdaibai desde San Pedro de Atxarre.

18 sept 2009

Las guindillas en vinagre o fritas en sartén


Dicen por ahí que la guindilla es la salsa de la vida, y si no lo dicen, lo digo yo. No hay duda de que yo me "enganchado" a este alimento, con la experiencia que te da la madurez. Esos sabores que van cambiando con la edad, me han hecho caer en la tentación de aderezar las lentejas o las alubias con una generosa ración de guindillas picantes.

Bien es cierto, que hasta no llegar a este país y saber lo que era una buena alubiada con sacramentos, nunca antes se me había ocurrido meterme a la boca una explosión de vinagre. Pero por estos lares, son muy dados a los encurtidos. Digo yo que será por el calorcillo que proporcionan estos alimentos, que sirve para soportar los tristes y fríos inviernos.

Bueno, pues este fin de semana pasado me topé con la grata sorpresa de la venta al peso de guindillas frescas. ¿Dónde? ah, pillines, pues no en cualquier sitio. A mí que me pirran los mercados de abastos, con sus puestos de verduras brillantes y tersas, los de carne con ese brillo sonrosado de la sangre, los de marisco fresco, oliendo a mar, los de especias, siempre tan misteriosos, los de embutidos, uf los de embutidos, qué peligro para el cuerpo! ¿por qué hay tantas clases de quesos, jamones o chorizos? es que así no hay quien se resista. O los puestos de pescado, tan surtidos y frescos. A mi me dejan en la puerta de un mercado de estos y soy más feliz que una quinceañera en un centro comercial. Y es que tengo alma de maruja, siempre lo digo, y que dios me la conserve!

Ah, y volviendo a lo nuestro. Que este fin de semana pusieron un mercado agrícola en mi pueblo, y es que no sé qué les pasa a estos del Ayuntamiento que nos tienen en un estres de actividades, que no hay fin de semana que no hayan montado una carpa, un escenario o un cross. No sé, deben ser los únicos a los que todavía les queda dinero para fiestas, porque el resto del universo está más pelado que la cabeza de Kojak.

Bueno, pues eso. Que arrastré a mi hijo hasta el mercado agrícola con la intención de gastarme unos euros en productos.. diferentes. Y fue allí donde me encontré las guindillas frescas. Y yo que soy una animada, le compré una bolsa a cambio de una receta. El aldeano de turno me dijo que las guindillas fritas se hacían exactamente así:

Ingredientes: - Una mesa llena de comensales con hambre. - Una sartén con aceite de oliva - Un puñadito de sal. Preparación: - Se espera a que los comensales estén hambrientos - Acto seguido se frien las guidillas en el aceite caliente - Se sirven en la mesa con una pizca de sal - Se comen sin dilación.

Así de difícil es este plato, ya veis. Pero claro, no era cuestión de meterse entre pecho y espalda un kilo de guindillas fritas, así que decidí embotar el resto. ¿Y a quién le pedí consejo? a quien va a ser, a mi querida Nerea, que desde las tierras de Markina nos envía esta complicada receta del embotado de las guindillas en vinagre:

Se limpian las guindillas, se colocan bien estiraditas una al lado de otra en un tarro de cristal hasta llenarlo. Se cubren de vinagre (alta graduación 8%, blanco) y se cierra el frasco. Se dejan reposar mínimo 2 semanas antes de comerlas.

Teniendo en cuenta la dificultad de la preparación no sé si seré capaz Nere, pero te prometo que me armaré de paciencia y me pondré manos a la obra.

Bueno, pues eso, ya veis que lo único difícil de esta receta es conseguir las guindillas. Aprovechar ahora que es la época y ya me contaréis qué tal el resultado.

Bon apetit!


11 sept 2009

Curso de tai chi, estiramientos, masajes, digitopuntura, reflexoterapia, etc etc de Teresa Beitia

Por si no os habíais dado cuenta, estamos en septiembre, y ¿qué se hace en septiembre? se empiezan los cursos de idiomas, las clases del gimnasio, las interminables colecciones, y un sin fin de buenas intenciones y magníficos propósitos. Y yo que nací humana, no voy a ser menos. Estupendo ejemplo de mi naturaleza, ya me he apuntado a las clases de inglés, las de gimnasia y estoy dudando sobre qué colección me conviene más, si las barbies oficios o los abanicos multi-tamaños. Ambas son tentadoras, pero no acabo de decidirme.

Pero sorpresa, sorpresa. No me he apuntado a una clase de gimnasia normal, ah no! no tenía ganas de masacrar mi pobre cuerpo en un gimnasio al uso, sino que este año he probado con algo diferente: curso prácticas para la salud.

El primer día, te presentas allí sin tener ni idea de qué va la historia y rezas para que no te hayas apuntado a vete a saber qué chorrada, porque con ese nombre, lo mismo puede ser una terapia de alimentación, que charlas metafísicas. Pues no señor, nada de eso. Durante hora y media, Teresa Beitia (la profesora) nos ofreció una clase magnífica, llena de consejos para el otoño. Nos enseñó puntos de digitopuntura para solucionar diversos problemas, masajes abdominales para mejorar el tránsito intestinal, estiramientos, reflexología, trabajamos la fuerza y la flexibilibad, practicamos un rato tai chi, nos regalamos un masaje corporal completo.. ¿qué más se puede pedir? Vamos que salí de allí renovada por fuera y por dentro, y en cuanto le coja el tranquillo al asunto, me pongo a practicar en casa en cuanto tenga un rato.

En fin, que dentro de un par de meses voy a tener un cuerpo de escándalo (no porque vaya a mejorar mi aspecto físico, que también), sino porque voy a trabajar zonas que habitualmente están dormidas porque no les ponemos el despertador, es así.

Con los estiramientos voy a crecer un poco, con el tai chi voy a mejorar mi concentración, con los masajes me voy a renovar por dentro, con la reflexología voy poner unos cuantos parches que me hacen falta y con la digitopuntura voy a hacerme unos arreglillos. Ya os contaré, no me vais a reconocer.

Os invito a que visitéis la web de esta mujer, porque es buenísima (tiene ese toque de ying y yang de estos profesionales) y siempre tiene una solución para cada problema de salud o psíquico. Y es que la Medicina Tradicional China (de la que es licenciada) le da mucho juego, de verdad. En fin, os pego el link www.chisanarmedicinachina.wordpress.com

5 sept 2009

El voluptuoso flan de huevo casero

¿Cuánto tiempo hace que no comes un flan de huevo casero de verdad, de los hechos en casa? Yo, ni me acuerdo. Qué fueron de aquellas tardes de invierno cuando a tu madre le daba la ventolera y decidía hacer un bizcocho, un flan, unas torrijas con el pan duro, o qué sé yo que otra delicia para compartir con la familia. Pues nada, allí, bien lejos se quedaron aquellas tardes, porque entre las extraescolares de los niños, los trabajos de los mayores y las horas de gimnasio, tenemos el tiempo justo para sacar el día a día adelante.

Aquellos flanes de huevo, pero de huevos de corral, no de granja, de esas pobres gallinas que viven en un sin vivir, porque las tienen absolutamente estresadas con tanta lucecita que se enciende y se apaga. Y los pobres huevos salen como salen, a medio hacer, porque les faltan las horas de maduración que les dan sabor y color (bueno, también influye un pelín la alimentación). Como las gallinas que tenían mis abuelos, las puñeteras gallinas que al menor descuido te mataban a picotazos!! pero qué huevos señores, grandes, sabrosos y algunos, hasta de dos yemas. ¿Es que acaso nuestros hijos han llegado a ver los huevos de dos yemas? ja! no creo ni que sepan que existen! ahora no los venden, yo hace siglos que no veo uno.

Luego llegó el flan chino Mandarín, aquél que se hacía con unos sobrecitos de polvos. Pero no era lo mismo, el sabor es definitivamente diferente, no le llega ni a la suela del zapato al flan de huevo original. Y a partir de ahí, empezamos a hacernos mayores y dejamos de saborear poco a poco, aquel lujo de la infancia que nunca supimos apreciar en su justa medida.

Pero en fin, volviendo al flan de huevo casero, qué no es tan difícil por dios!. ¿Qué tiene un poco de colesterol? y qué más da, un día es un día!. ¿Qué ya no tenemos olla a presión? pues lo hacemos con la rápida! No hay excusas, voy a escribiros una receta que he encontrado navegando en el infinito, que es la más parecida a lo que hacía mi madre:

Receta de flan de huevo casero
4 Huevos enteros
4 Cucharadas colmadas de azúcar
½ Litro de leche
3 Cucharadas azúcar para caramelizar el molde.

Preparación.
Con las tres cucharadas caramelizar una flanera de capacidad suficiente para las cantidades.

Mezclar la leche, los huevos y el azúcar. Batir con una batidora, pasar la mezcla por un colador por si quedase algún grumo y ponerla en la flanera, taparla con su tapa. En una olla a presión pondréis 3 dedos de agua, meteréis la flanera y la pondréis al fuego, cuando suba la pesa contaréis 4 minutos, se apaga el fuego y se espera a que bajen las pesas. Sacáis el flan y lo dejáis enfriar. Para desmoldar, utilizar un plato hondo.

¿Oléis el aroma que desprende??? si no es así, probablemente tengáis un problema de sinusitis, ya lo siento. Recomiendo pasaros por la consulta del médico.

En cualquier caso, merece la pena hacer un pequeño esfuerzo para que nuestros hijos sepan a qué sabe un flan de verdad. Porque igual piensan que los flanes, son esos yogures que venden en el hiper de diferentes marcas, (y también), pero no, los nuestros son mejores, y sobre todo, los hemos hecho nosotros.

Suerte!!


31 ago 2009

Si buscas belenes de Navidad cerca de Madrid tienes que ir a una pequeña tiendita en Segovia...

Es sorprendente lo que uno se encuentra cuando viaja. Quién me iba a decir a mí que en Segovia iba a encontrar una tienda de souvenirs especializada en la venta de belenes de navidad. Llegué a pensar que era algo típico de allí, pero no.

La tienda "El Aqüeducto" (según pasas debajo de los arcos del Acueducto a mano izquierda, un poco antes de llegar a la cafetería Valor, bendito chocolat!), no ocupará más de 15 m2, pero tiene un surtido de belenes y figuras impresionantes. Angeles Martín, la dueña del negocio, se esfuerza cada año en conseguir estas manualidades desde diversos puntos del planeta.

En este pequeño espacio encontraremos belenes navideños de sudamérica, Rusia, Polonia, Italia, Francia, y vete tú a saber de qué más rincones. Tiene belenes artesanos de madera, de cristal, de cerámica, de resina, de cartón, de plástico... No sé, nunca me había planteado que hubiera tanta gente coleccionando belenes.

Si tú eres uno de ellos, si vives en Madrid, en Segovia o alrededores, no dudes en darte una vueltilla por allí. Cada año, Angeles trae belenes nuevos, la mayoría son preciosos o cuando menos, muy curiosos. Os dejo los datos de la tienda porque estoy seguro que alguno de vosotros querrá consultar por internet:Justificar a ambos lados

El Aqüeducto
c/ Teodosio el Grande, 4
4001 Segovia
Tf. 921 42 79 86
angelesmarper@terra.es

Pues nada, mi post de hoy para esta curiosa tienda, que al margen de los souvenirs típicos, ha sabido encontrar su hueco en el mercado. Mis felicitaciones!

Otros artículos similares: Cándido es a Segovia, lo que el cochinillo es a Cándido

29 ago 2009

Cándido es a Segovia, lo que el cochinillo es a Cándido (primero un Restaurante, ahora un Hotel)

Todo el que va a Segovia tiene en su mente la imagen de un orondo Cándido destrozando un pobre cochinillo a platazos. Esta vez, al visitar la ciudad, he decidido acercarme a su Restaurante y al recién estrenado Hotel que ha erigido en las afueras de Segovia.

He de reconocer que en pocos años, el aspecto que presenta la entrada por el acueducto ha cambiado considerablemente (o por lo menos, a mí me lo parece). Han despejado la entrada de coches construyendo un estupendo párking subterráneo a pocos metros del monumento. Esto facilita mucho la tarea al turista que visita la ciudad, desde luego. Por lo demás, Segovia está como siempre, encantadora y preciosa, con mil y un rincones para visitar.

Pero no nos desviemos, hablemos primero del Restaurante Cándido. Hay dos cosas que debes hacer antes de dejar este mundo: primero, comer pipas facundo, segundo ir al Restaurante Cándido. Y yo, fiel seguidora de costumbres culinarias no he dejado de hacer ni lo uno, ni lo otro.

Antes de nada decir, que realmente no conozco la historia de esta saga de restauradores, sino muy por encima. Es por eso que no hablaré más que de lo que vi.

El restaurante en sí parece un museo fotográfico, y lo que encuentras en el interior, son turistas que como tú únicamente han ido allí para satisfacer su curiorisad. Hay que ver qué se siente (si es que sientes algo) al utilizar las mismas mesas de grandes artistas, políticos destacados y medio mundillo de la realeza.

Yo particularmente no sentí nada, será porque no soy nada mitómana y toda esa parafernalia no me afecta demasiado. Bien es verdad que algunas fotos me revolvieron el estómago, y casi dan al traste con una cena bien servida. Hábloles, de aquel retaco con bigote que durante tantos años tuvo en un puño al País, el tío Paco.

En fin, hablemos de cosas más alegres: la comida. El balance final fue positivo, pero como cualquier otro restaurante de esa categoría y precios. Los primeros platos fueron un poco flojos (me sirvieron espárragos trigueros de lata!! qué sacrilegio!!), pero los segundos estaban estupendos: cochinillo, como no podía ser de otra manera y magret de pato con espuma de queso y compota de pera, excelente. El postre buenísimo, tarta de ponche segoviano (aunque desconozco si la hicieron allí o venía de la pastelería). Precio medio del menú 40 € por comensal.

El servicio, es el mismo que en los años 50. Te tratan de "Don y Doña", pero al venir de una persona tan mayor, no sientes que se hace forzado sino que es así, y siempre ha sido así. No importa que seas un pobre obrero o un alto ejecutivo, al entrar allí, eres un cliente, el mejor cliente y te atienden como tal.

En cuanto al Hotel Cándido, no sabría elegir las palabras. Tiene una construcción muy llamativa, un tanto rimbombante y ostentosa. Han montado un hotel bastante fastuoso, con una decoración muy barroca, pero de una comodidad extraordinaria. Las habitaciones son muy amplias, casi me da un ataque de risa cuando vi la cama (de 2x2 m, por lo menos!) con los cortinones en la cabecera. Tenía el tamaño de un campo de fútbol y con tanto de retrato de los monárquicos españoles, parecía que estaba en el Real Palacio de la Granja de San Ildefonso.

El cuarto de baño era estupendo, con compartimentos bien diferenciados (inodoro, ducha, bañera..) y todo en elegante mármol.

El spa sin embargo, un fracaso absoluto. Primero, te hacían pagar 10 € por la entrada, que no me parecería mal si el spa lo valiera, pero se trataba únicamente de una piscina con agua más bien templada, sin apenas chorros de masaje ¿donde está el spa entonces? Nada, suspendidos en esta faceta.

Falta el desayuno. El buffet del desayuno no estaba mal, como muchos otros. Lo que me dejó realmente impactada fue el uniforme del servicio. De verdad, esta gente se ha quedado anclada en mitad del siglo pasado y no ha avanzado nada. Tienen un gusto absolutamente retro, pero en el justo sentido de la palabra. Tener a una pobre chica con cofia en la cabeza y delantal con tirantes me parece altamente denigrante. Los camareros han dejado de ser criados ¿no se han enterado los de Cándido?, son empleados mejor o peor pagados, pero son empleados con sueldo y seguridad social. En fin, esta imagen del servicio me pareció realmente patética . Señores, estamos muy a su pesar, en el siglo XXI.

En fin, y esto es lo que me pareció el imperio Cándido en Segovia.

Ver otros artículos similares: Belenes de Navidad en Segovia

27 ago 2009

En Alicante, el Hotel del Alba y la playa de San Juan


Después de tanto tiempo yendo y viniendo de Alicante, siempre acabo en el mismo sitio, en la playa de San Juan. Es demencial cómo se pasan por el arco de trajano la ley de costas los políticos en el Levante. Es muy triste ver que año tras año se siguen construyendo monstruosas urbanizaciones a 5 cm del mar, ¿Es eso legal? pues si estás bien recomendado parece que sí es legal, ya ves tú.

El caso es que después de recorrer las playas de Alicante, con el corazón encogido por ver los recuerdos de mi infancia violados y destruidos, vuelvo arrastrando los pies a uno de los pocos sitios donde no tengo que pegarme por conseguir un hueco cerca de la orilla. Hablo del territorio comanche entre la playa de Muchavista y la playa de San Juan. Parece tierra de nadie, es curioso. Si miro a la derecha veo una aglomeración de gente monstruosa, si miro hacia la izquierda algo parecido. ¿Qué hace que esa franja esté tan poco poblada de bañistas ansiosos por disfrutar del Mediterráneo? Muy sencillo, no tienen un parking a pie de playa y tienen que andar unos 300 m hasta donde han dejado el coche: bendita comodidad de los turistas, que nos permiten a los demás encontrar ese espacio tan preciado!

Además, la playa de San Juan es inmensa, o al menos, a mí me lo parece. Yo que suelo repantigarme en la toalla entre baño y baño, me agoto de ver a cientos de personas que con paso firme se empeñan en desgastar la orilla con sus pisadas. Y digo yo, ¿qué se les ha perdido con tanta vuelta? Algunos van a paso militar: mirada al frente, estómago prieto, zancada decidida (son los peores, porque aniquilan mi estado de relajación con tanta prisa). Otros van de charleta y ni se fijan si pisan a un niño, te llenan de arena o te mojan al pasar, ¡por favor, están de vacaciones!. También están los exhibicionistas, ¿de qué sirven tantas horas de gimnasio si luego no lo ve nadie? eh? eh?, hay que lucir body sea como sea, y para esto, la playa de San Juan es auténtica. Los últimos son los avistadores, no se pierden una teta fuera del sitio o un tanguilla juvenil en 50 m a la redonda, ¿para qué van a la playa sino?

En fin, y entre tanta fauna, ahí estoy yo, friéndome en la toalla y deseando volver al agua nada más secarme el sol. Qué le voy a hacer, la edad no perdona y cada año me cuesta más el vuelta y vuelta playero. Me decanto por la cervecita fresca y la maravillosa siesta vacacional. Ummmm

Y volviendo al tema del post, el Hotel del Alba. Pues he de deciros que llevamos dos años visitando este hotel. Está alejado del bullicio veraniego, lo que para mí es una ventaja, desde luego. Las instalaciones son estupendas, tienen una piscina preciosa, un pequeño spa gratuito, unos desayunos para tumbar al más selecto y al más hambriento. Y por si fuera poco, las camas de matrimonio son infinitas, ves dónde empiezan pero casi no ves dónde acaban. Si van con niños te meterán en una suite junior que es una pasada: dos baños, saloncito independiente... Para los amantes del golf, pues hay un campito de golf y una pequeña escuela de golf, donde puedes praticar (yo ni intento, ni me interesa, pero allí está)

Además, con el tema de la crisis, este año han ajustado mucho más los precios y la relación calidad-precio es muy buena. Sin duda, y si el bolsillo nos lo permite, volveremos al año que viene. El Hotel del Alba merece la pena.

Ver otros artículos similares: ¿Qué ver en Alicante?, De tapas por Alicante, Acercándonos a la fideguá