18 sept. 2009

Las guindillas en vinagre o fritas en sartén


Dicen por ahí que la guindilla es la salsa de la vida, y si no lo dicen, lo digo yo. No hay duda de que yo me "enganchado" a este alimento, con la experiencia que te da la madurez. Esos sabores que van cambiando con la edad, me han hecho caer en la tentación de aderezar las lentejas o las alubias con una generosa ración de guindillas picantes.

Bien es cierto, que hasta no llegar a este país y saber lo que era una buena alubiada con sacramentos, nunca antes se me había ocurrido meterme a la boca una explosión de vinagre. Pero por estos lares, son muy dados a los encurtidos. Digo yo que será por el calorcillo que proporcionan estos alimentos, que sirve para soportar los tristes y fríos inviernos.

Bueno, pues este fin de semana pasado me topé con la grata sorpresa de la venta al peso de guindillas frescas. ¿Dónde? ah, pillines, pues no en cualquier sitio. A mí que me pirran los mercados de abastos, con sus puestos de verduras brillantes y tersas, los de carne con ese brillo sonrosado de la sangre, los de marisco fresco, oliendo a mar, los de especias, siempre tan misteriosos, los de embutidos, uf los de embutidos, qué peligro para el cuerpo! ¿por qué hay tantas clases de quesos, jamones o chorizos? es que así no hay quien se resista. O los puestos de pescado, tan surtidos y frescos. A mi me dejan en la puerta de un mercado de estos y soy más feliz que una quinceañera en un centro comercial. Y es que tengo alma de maruja, siempre lo digo, y que dios me la conserve!

Ah, y volviendo a lo nuestro. Que este fin de semana pusieron un mercado agrícola en mi pueblo, y es que no sé qué les pasa a estos del Ayuntamiento que nos tienen en un estres de actividades, que no hay fin de semana que no hayan montado una carpa, un escenario o un cross. No sé, deben ser los únicos a los que todavía les queda dinero para fiestas, porque el resto del universo está más pelado que la cabeza de Kojak.

Bueno, pues eso. Que arrastré a mi hijo hasta el mercado agrícola con la intención de gastarme unos euros en productos.. diferentes. Y fue allí donde me encontré las guindillas frescas. Y yo que soy una animada, le compré una bolsa a cambio de una receta. El aldeano de turno me dijo que las guindillas fritas se hacían exactamente así:

Ingredientes: - Una mesa llena de comensales con hambre. - Una sartén con aceite de oliva - Un puñadito de sal. Preparación: - Se espera a que los comensales estén hambrientos - Acto seguido se frien las guidillas en el aceite caliente - Se sirven en la mesa con una pizca de sal - Se comen sin dilación.

Así de difícil es este plato, ya veis. Pero claro, no era cuestión de meterse entre pecho y espalda un kilo de guindillas fritas, así que decidí embotar el resto. ¿Y a quién le pedí consejo? a quien va a ser, a mi querida Nerea, que desde las tierras de Markina nos envía esta complicada receta del embotado de las guindillas en vinagre:

Se limpian las guindillas, se colocan bien estiraditas una al lado de otra en un tarro de cristal hasta llenarlo. Se cubren de vinagre (alta graduación 8%, blanco) y se cierra el frasco. Se dejan reposar mínimo 2 semanas antes de comerlas.

Teniendo en cuenta la dificultad de la preparación no sé si seré capaz Nere, pero te prometo que me armaré de paciencia y me pondré manos a la obra.

Bueno, pues eso, ya veis que lo único difícil de esta receta es conseguir las guindillas. Aprovechar ahora que es la época y ya me contaréis qué tal el resultado.

Bon apetit!


5 comentarios:

  1. Hola Mónica,

    pues siguiendo tu consejo, el pasado sábado no puede resisitirme y compré un puñadito de deliciosas guindillas... Y me comenta la casera: "como ya ha dejado de hacer calor, ya no pican..." En fin, alguna pequeñaja y brillante seguramente tomó más sol que otras...
    Gotita de aceite y sal gorda... un placer.

    Besos!

    ResponderEliminar
  2. Hola Virginia, me alegro de que te hayas animado con las guindillas. Yo ahora no sé qué hacer, porque una amiga me recomendó que viera los alimentos que me iban bien según mi grupo sanguíneo (haré un post de esto) y resulta que todos los encurtidos en vinagre no son en absoluto recomendables. Buff, tendré que controlar los atracones de guindillas! Merde! justo ahora que empieza la época de las alubias!!

    ResponderEliminar
  3. Hola alguien me puede informar de por que se ennegrecen y saven mal las guindillas despues de abrir el frasco, a los dos dias ya empizan a ponerse asi, gracias.

    ResponderEliminar
  4. ¿Cómo es posible? a mí me dura el frasco abierto en la nevera varias semanas. No será por el tipo de vinagre? Misterios de la vida!

    ResponderEliminar
  5. Para el de las guindillas ennegrecidas :
    Cuando te pase eso, tíralas, las oscurecidas, no las verdes.Saben mal y te pueden causar algún problema gástrico. Se empiezan a oxidar, creo.Te hablo desde la experiencia, no soy químico. El motivo de la oxidación es que el producto que queda arriba deja de estar cubierto por el vinagre y se oxida. Le pasa a las de arriba antes de abrir el bote por primera vez y una vez abierto con más razón al quedar más espacio libre en el bote. Yo, una vez sacadas las primeras del bote suelo meter una piedra de rio que las aplaste hacia abajo y las cubra el vinagre.

    Ahora mi pregunta : el año pasado emboté en vinagre unas cebolletas que había dejado sin transplantar en el semillero y al ir a consumirlas ahora han salido ennegrecidas a pesar de estar cubiertas de vinagre. ¿ Habrá que usar un vinagre especial para las cebolletas ? ¿ Alguien lo sabe ?

    ResponderEliminar