9 jul. 2009

Ibiza, puesta de sol en el Café del Mar (San Antonio)


Ir a Ibiza y no ver la puesta de sol desde el Café del Mar es como ir a París y no pasar por la Torre Eiffel, con la salvedad de que la Torre Eiffel es un monumento soberbio que te deja sin habla, y la puesta de sol en el Café del Mar es un burdo reclamo turístico que no hay por dónde cogerlo.

Aconsejo a los pro-Ibiza incondicionales que dejen de leer este post, porque no les va a gustar nada de na, como dice la canción.

Seguimos. Cuando te dicen que entre 300 y 500 personas se reúnen desde hace años en un punto determinado de Ibiza para ver la puesta de sol, deduces que tiene que ser algo realmente especial. No sabes bien si es por el paisaje que se divisa desde allí, por el ambiente chill-out de los baretos en cuestión o por qué, pero tiene que ser bárbaro.


Pues no, para mí todo lo más que puedo decir es que es cutre y hortera hasta el infinito. Primero, el paisaje es como el de muchos pueblos del levante, abarrotado de edificios de apartamentos y hoteles. El trocito de costa donde te puedes sentar a ver la puesta de sol está plagado de colillas y residuos urbanos (imagino porque con tanto gentío, los servicios de limpieza no dan abasto), y para colmo de males, los baretos que forman la “franja mágica” se pisan la música unos a otros y ya no sabes ni lo que estás escuchando.

Eso sí, lo único que lo salva es observar lo bobos que podemos llegar a ser los humanos si nos lo proponemos. Cientos de flashes disparan buscando el momento más “in” del ocaso celestial, cuando por supuesto, lo único que vas a captar con una pequeña cámara compacta en esas circunstancias, es un fogonazo blanco que arruinará la foto. Pero no importa, es la prueba irrefutable de que tú has estado allí, que te has sentido parte de un grupo. Viva el sentimiento gregario!

¿Y qué podemos decir de ese grupo en cuestión? Pues que desde luego no hallarás ni un solo isleño perdiendo el tiempo por allí. Te vas a encontrar con un alto de porcentaje de jóvenes (chicas o chicos) que han ido a pillar y que están vestiditos para ir de caza. O bien, la otra cara de la moneda turística, montones de parejitas acarameladas que han ido a la isla a disfrutar de sus encantos. Y mientras los españoles intentan ligarse a las nórdicas, las nórdicas a los italianos, los italianos a las francesas y las francesas a los suecos, los ingleses no pierden el tiempo y se empapuzan a cerveza que es lo suyo. Cuando lleguen al casi coma etílico ya encontrarán a su medio limón y si no, una buen sueñecito en la playa que mañana será otro día.

En fin, mi recomendación del día, (tan antisocial como me sentí ayer) es que si quieres disfrutar de una puesta de sol única en Ibiza, te vayas al chiringuito de les platges de Comte (al sur de San Antonio), que tienen una vistas im-pre-sio-nan-tes, y te tomes una piña colada mientras ves caer el sol escuchando música ibicenca.

Mañana más, pero no mejor, como diría el Gran Wyoming.

P.D. Lo siento mucho si he herido la sensibilidad de alguno, pero en mi defensa he de decir que yo también estaba allí. Caí como el resto de la humanidad, no tengo perdón!
Soy gregaria, que le voy a hacer!

2 comentarios:

  1. Cuánta razón tienes en todo lo que dices! Otro sitio muy recomendable debe ser ir a cala Benirrás (al norte de la isla) y observar la puesta de sol mientras tocan los tambores. Me han dicho que es precioso, aunque a mi se me ha quedado pendiente para la próxima visita a Ibiza!

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  2. Gracias Elena por dejar tu comentario. Tomo nota la próxima visita!!

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