Páginas

29 jun 2009

El Camping Château-Galinée en les Côtes d’Armor


Yo pensé que ya lo había visto todo en los campings franceses, pero una vez más, me equivoqué. No me queda otra, tengo que decir que los franceses son raros, raros, raros.
Ayer, cuando llegamos a las seis de la tarde, después de andar de aquí para allá haciendo turismo me encontré un panorama un tanto surrealista.

Después de pasar por recepción nos colocaron a todos la típica pulsera horrible que no te puedes quitar ni para mear. Que no lo entiendo, porque si estuviéramos en un todo incluido, tendría su razón de ser, pero aquí, lo único que no pagas es la piscina, el resto, vayan los euros por delante que estamos en crisis. Encima, discretita por demás, un verde fosforito, para que al pasear por la calle vayas cegando a todo el que se cruce contigo. Eso sí, no tendrá ninguna duda que estamos de vacaciones en el camping Château-Galinée!

Carnac, impresionante


Digo impresionante, porque nunca jamás pensé que iba a ver lo que vi.

Si con algo disfruto en esta vida es tropezarme en mis viajes con retazos de viejos apuntes escolares. Y no hablo de lo aprendido en EGB (porque yo soy de las de EGB!) esos años pasaron sin pena ni gloria. Salvo, si cabe, el Padre Nuestro y el Ave María, que aprendí en mi etapa preescolar con aquella bruja, resultado de la educación franquista del momento. Todavía hoy me resulta sorprendente, que después de tantos años de educación laica, conserve en la corteza cerebral estrofas completas de estos poemas religiosos. Es toda una incógnita.

Pues hoy puedo y quiero reconocer, que la educación que recibí en el Instituto Público Virgen del Remedio, marcó enormemente el resto de mi vida. (para bien, pienso yo!) Hay profesores a los que nunca he olvidado, porque me enseñaron de verdad, porque aprendí mucho con ellos y les estoy muy agradecida. Quien me conoce, ya imaginará que soy incapaz de recordar sus nombres, pero si cierro los ojos, veo sus caras, sus gestos, su forma de dar clase, lo revivo todo sin ningún problema. Como veis, era una chica aplicada, que “disfrutaba” de mis estudios.

En especial me quedo con mi profesor de literatura, la tutora de francés y fuera de todo pronóstico, con mi profesor de Historia del Arte. Si mi memoria no me falla, su charla era bastante monótona, y nos metió en la cabeza tal cantidad de fechas, datos y nombres, que jamás pensé que fuera a recordarlos tan claramente.

Es por eso que cuando viajo, me asaltan informaciones almacenadas en mi memoria, como es el caso de Carnac. Cuando preparé este viaje lo hice de forma que Carnac entrara dentro de mi ruta, tenía que ir allí. Entre los viejos recuerdos sobre la prehistoria, siempre acuden a mi mente Lascaux, Carnac, Stonenhen o Altamira, entre otros muchos. Bueno, pues la imagen que yo tenía de lo que iba a encontrar allí, no tiene ningún parecido con la realidad.

Yo esperaba encontrar un centenar de menhires más menos, en un determinado orden. Y lo que vi cuando llegué, fueron varias alineaciones de menhires (exactamente 1.099) que ocupaban alrededor de un km de largo. ¿Cómo se digiere esto? Para mí el impacto visual fue tremendo, porque no lo esperaba, y mejor así.

Los niños no entendían porqué estaba tan entusiasmada por un montón de piedras colocadas en el suelo. Yo intentaba explicarles que después de veinte años (y más), estaba viendo lo que había estudiado en mis libros escolares. Intenté que fijaran la imagen en su mente, porque ellos iban a hacer el camino inverso, primero lo veían y luego lo estudiarían. Pero como suele ocurrir, no le encontraron mayor utilidad. Qué le vamos a hacer, son otros tiempos y hay otras oportunidades, qué maravilla.

Me ha encantado visitar Carnac, volveré, algún día volveré.

26 jun 2009

El Golfo de Morbihan y el camping Domaine d’Inly, la Bretagne!


Bueno, parece que por fin lo he conseguido. Llevo tanto tiempo deseando venir a la Bretaña francesa, que no quepo en sí de gozo! (con que poquito me conformo, ¿verdad? Soy tan simple…)

Aunque parece un poco repetitivo, el camping está “chapeau”! Chic@s, es que hay mucha cultura de campings en este país, y el listón está realmente alto. Esta vez nos han colocado en el último “cotagge” de la fila. Y cuando digo último, es que no hay más, sólo bosque. Tenemos unas vistas increíbles a un pequeño lago, propiedad del Domaine d’Inly. Cada noche, el sol se pierde entre los árboles del fondo, tiñendo de un naranja oscuro sus tranquilas aguas. Si consiguiera que los mosquitos establecieran una tregua, ahora mismo estaría en la terracita acaparándolo todo con la mirada. Pero como los mosquitos del lugar saben muy bien cuál es su territorio lo defienden con uñas y dientes, y a mí no me queda otra, que ver la puesta de sol desde la barrera, el interior del cottage.

La Rochelle y el Camping Sequoia Park


Antes de nada dejar constancia que esta parada la hice exclusivamente por los niños. Ni que decir tiene, que tanto tiempo de tumbona en tumbona, al tercer día, a mí ya me tiene aburrida. No obstante, el parque acuático que tenía el Sequoia Park era espectacular: varias piscinas, varios toboganes, un río de agua templada, etc etc etc.. y quise hacerles una gracia.

Ciertamente, el “cottage” también era de primera, limpio, nuevo y muy bien acondicionado. Y encima, estaba en los terrenos de un castillo, que eso da mucho caché. Si los antiguos dueños levantaran la cabeza la volverían a hundir de inmediato. Si vieran sus cientos de hectáreas totalmente parceladas y sembradas de cajones prefabricados, morirían de estupor! Y ya no te digo nada, si asistieran cinco minutos a una de las animadas “soirés” donde docenas de ingleses y holandeses quemados por el sol, animan a sus retoños a subir al escenario para bailar cualquier horterada del momento.

Le Dune de Pyla y el camping Panorama Pyla


Como muchos ya sabéis, ayer empezamos nuestro periplo por el país galo. Vale, pues nuestra primera parada sería Arcachon, para poder disfrutar de la duna más grande de Europa: le Dune de Pyla.

La primera alegría me la llevé nada más pisar tierra francesa, es lo que tiene la emoción de las vacaciones, te atonta. Paramos unos kilómetros antes de nuestra meta en un área de descanso. Yo sinceramente no recordaba los olorosos agujeros negros que sustituían a los inodoros del siglo XXI, así que cuando entré en el habitáculo en cuestión, me quedé impactada por la visión, momento que aprovecharon las ladinas gafas de sol para escurrirse de mi cabeza y colarse certeramente por el foso del horror. Se me quedó una cara de lerda, que para qué contar. Menos mal que no eran marca Yves St. Laurent o Crhistian Dior, sino que eran de “flu-flu” y me habían costado cuatro perras. Así que el duelo duró poco y para solventar el inconveniente le confisqué hasta nueva orden las gafas al amigo de mi hijo, Endika. Mi aspecto era un poco raro, pero como aquí no me conoce nadie, no problema.

19 jun 2009

Turismo rural


Hoy le voy a hacer un homenaje al anónimo desconocido que escribió esta perorata sobre el turismo rural. Yo creo que hace años que lleva rulando por internet, pero cada vez que me lo envía alguien (esta vez mi amiga Alicia) lo vuelvo a leer y me arranca una sonrisa. Es como la vida misma! Todo vuestro:

Turismo rural.
Se trata de un deporte nacional que antes se llamaba 'ir al pueblo'. La diferencia es que si vas a tu pueblo es gratis, y si haces turismo Rural vas a un pueblo que no es tuyo y pagando una pasta. Para hacer turismo rural no vale cualquier pueblo. Tiene que ser un pueblo 'con encanto'.-¿Y qué es un pueblo 'con encanto'? Pues un pueblo que sale en una Guía de pueblos 'con encanto'. Si es que se cae por su propio peso.

A estos pueblos se suele llegar a través de una carretera comarcal 'con encanto', que es una carretera con tantos baches y tantas curvas que cuando llegas al pueblo estás 'encantao' de bajarte.Y cuando entras al bar intentas integrarte con los vecinos.- ¡¡¡Buenos días, paisanos!!! ¿Qué es lo típico de aquí?Y el del bar piensa: 'Pues aquí lo típico es que vengan los gilipollas de la ciudad los fines de semana a dejarse doscientas mil pesetas'.
Lo siguiente es alojarse en una casa rural o 'casa con encanto', que es una casa adornada con muchas vasijas y ristras de ajos en el techo, que no tiene ni tele, ni radio, ni microondas.Eso sí, tiene unos mosquitos trompeteros que por la noche hacen más ruido que una Derbi Coyote.Luego te das cuenta de que los del pueblo viven en unas casas que no tienen ningún encanto, pero tienen jacuzzi, parabólica, Internet y portero automático.Tu casa no tiene portero automático, pero tiene una llave que pesa medio kilo.

Otra ventaja que tiene hacer turismo rural es que puedes elegir entre una casa vacía o vivir con los dueños.Estupendo.Te vas de vacaciones y además de la tuya tienes que aguantar una familia postiza. Que por la noche tú quieres ver la película, ellos los documentales, y te planteas:'¿Quién manda más, yo que he pagado 600 euros o este señor que vive aquí?'.Pues gana él, que tiene garrote.

Y encima te dicen que tienes la 'posibilidad de integrarte en las labores del campo'. Que quiere decir que te despiertan a las cinco de la mañana para ordeñar a una vaca. ¿No te jode? Es como si te vas a una gasolinera y te tienes que poner tú la gasolina, o como si vas a un McDonalds ytienes que recoger tú la bandeja. O sea, lo normal.Así que te levantas a las cinco para ordeñar a las vacas.Que digo yo: ¿por qué hay que ordeñar a las vacas tan temprano?Si la leche está ahí.¿No se pueden ordeñar después del aperitivo? Yo creo que esto es fastidiar por fastidiar, porque a la vaca le tiene que sentar como una patada en las ubres que la despierten a las cinco de la mañana para que le toque las tetas un extraño.Que la vaca te mira como diciendo: 'Tío, si quieres leche vete a la nevera coge un tetra brick'.

Es que son ganas de molestar.Pero el 'encanto' definitivo son las 'actividades al aire libre'.Como cuando te ponen a hacer senderismo, que es lo que habitualmente se llama andar, y consiste, pues eso, en poner un pie delante de otro hasta que no puedas más, mientras los del pueblo te a delantan en un 'todoterreno'con aire acondicionado..Pero tú encantado. Vas por el campo como abducido. Te vuelves bucólico y todo te parece impresionante: ves una 'caca' de vaca y sueltas:'Ummmmmh qué olor a pueblo.' ¿A pueblo? A pueblo no, huele a mierda. Eso sí, a mierda 'con encanto'.

Y todo, sea lo que sea, te sabe a gloria: en el mesón te ponen dos huevos fritos con chorizo y tú en tu ciudad no te comes estos huevos, ni estos chorizos. Y le dices al camarero:- 'Oiga ¿a qué este chorizo es de matanza?'- 'Pues casi, porque a punto estuvo de matarse en la curva el del camión de Campofrío'.

De repente oyes unas campanadas y dices:-'¡Ah!. ¡Qué paz!. No hay nada como el sonido de una campana.'Y el del bar te dice: '¡Pero si está grabado! ¿No ves el altavoz del campanario?'En ese momento te preguntas si los sonidos de las gallinas y de los grillos no vendrán en un CD: Rural Mix2005', 'Los 101 Mayores Éxitos campestres.'

De lo único que estás seguro es de que los mosquitos trompeteros son de verdad. Que pareces un Ferrero Roché con varicela.Yo creo que, de lunes a viernes, la gente de estos pueblos vive como todo el mundo, pero el fin de semana distribuyen por la carretera a unos tíos disfrazados de pastores y cuando ven que se acerca un coche, avisan a los del pueblo con el móvil:- '¡Eh, que vienen los del turismo rural'! Y cambian el cartel de 'Videoclub' por el de 'Tasca', sueltan unos perros cojos por las calles y sientan a la entrada del pueblo a dos abuelos haciendo alpargatas, que luego te compras unas y te salen más caras que unas Nike.

En fin, yo creo que un montaje tan grande como éste no puede ser obra de personas aisladas. Estoy seguro de que están implicadas las autoridades.Me imagino al alcalde: - 'Queridos paisanos: este verano, para incrementar el turismo, vamos a importar más mosquitos del Amazonas, que el año pasado tuvieron mucho éxito. Y quiero ver a todo el mundo con boina,nada de gorritas de Marlboro. ¡Y haced el favor de pintaros el entrecejo, que no parecéis de pueblo! Y las abuelas Nada de top less en el río, que espantáis a los mosquitos..Ah, y por cierto: Este año no hace falta que nadie haga de tonto del pueblo.¡Con los que vienen de fuera ya vale!

14 jun 2009

Maite Angoitia y las superwoman!



Yo siempre he pensado que la tierra no gira alrededor del sol buscando calor porque sí. La tierra gira porque hay millones de mujeres que la empujan con su tesón y su esfuerzo. En algún momento de la historia, los hombres nos calificaron imprudentemente de “sexo débil”. En su ignorancia, confundieron debilidad con nivel de masa muscular. En su fuero interno, rondaba el temor a no ser capaces de estar a la altura.

Nacimos fuertes y con un instinto para sobrevivir fuera de toda duda. Con capacidad suficiente para dar vida, para aguantar los golpes de los “machos” y seguir adelante. Nacimos con un instinto protector gracias al cual los niños crecen, las familias se alimentan y los ancianos son cuidados. Nacimos para que la tierra pudiera girar alrededor del sol.

Hoy en día, las cosas van cambiando. Ni las niñas nacen con la mentalidad de sufridoras, ni las madres les ponen trabas para crecer en otros campos. Aplicando la misma fortaleza que nuestras antepasadas, estamos llenando aulas, accediendo a otros trabajos e implicando a los hombres en labores hasta ahora exclusivamente “femeninas”. Pero el camino es lento, y a veces nos encontramos con profundos baches en los que anidan mentalidades arcaicas.

¿Y cuál es el verdadero resultado de todo esto?, que nos hemos echado encima nuevas tareas que han de convivir con las que ya teníamos. Y esto quiere decir que los días no pueden durar 24 horas, porque nos faltan 5 para llegar al final de la jornada. Y en este punto llego al título de mi post.

En un momento en que las mujeres ya no pueden dedicar toda la mañana a las labores del hogar, a la comidita casera y a la compra diaria. Nos encontramos con que los cursos que imparte Maite Angoitia sobre embotados y mermeladas, tienen un éxito desproporcionado. A lo largo del año, cientos de mujeres (y también algunos hombres) se quedan en lista de espera.

Ya no sólo intentamos conciliar vida laboral con vida familiar, sino que encima queremos recuperar lo que hemos ido perdiendo estos últimos años, la autenticidad de la comida casera.

Maite es una muestra de mujer que empuja con fuerza. Cuida de la casa, levanta un baserri e imparte cursos de cocina por las tardes. Su jornada empieza a las 5:30 h de la mañana y nadie le obliga…

He sido una de las afortunadas en poder participar en uno de sus cursos. Sí, soy de las que me sigo echando más fardos a las espaldas. No me considero una superwoman, pero reconozco que a veces me gustaría parar, dejarme llevar y esperar a ver cómo saldríamos del atolladero. Pero no lo hago, y no lo hago porque algo nos han inyectado a las mujeres en la sangre que nos impide quedarnos quietas a ver discurrir la vida.

Hemos nacido para hacer girar la tierra y no dejaremos de hacerlo nunca.

PD. Ha sido todo un placer acudir a las clases de Maite. Esta mujer llena de energía, transmite en todo momento su capacidad para realizar múltiples tareas a la vez (cualidad puramente femenina, lo siento, pero es así). Organización perfecta, conocimientos extensos y mucha ilusión en lo que hace, esa es la base de su éxito. Gracias Maite por todo lo que nos has enseñado!

12 jun 2009

Un canto a la casquería, qué hacer con el hígado de rape.


(Este artículo no es apto para vegetarianos, aviso a navegantes!)

No suelo acostumbrar a escribir dos post tan seguidos, pero ser “ama de mi casa” da mucho juego. Como ya no hago la compra una vez a la semana, sino que tengo tiempo de rebuscar entre otros comercios que no sean hipermercados, pues me ocurren curiosidades como las de hoy. Os cuento.

Estaba yo haciendo mi comprita del día, sin recordar muy bien qué hacía falta en la despensa, cuando me he acercado a la pescadería a curiosear si había algo interesante. La verdad, es que había un surtido de rapes a muy buen precio, así que he decidido en ese momento que mañana prepararía una ensalada de rape con mahonesa. Pero sigo, que me desvío. Cuando me estaban atendiendo, le he indicado a la dependienta que por favor, no tirara el hígado, que me lo quería llevar. La chica sorprendida me pregunta que cómo lo cocino, porque ella no lo ha probado nunca. Le explico que yo no me complico, porque realmente es un manjar: lo hago a la plancha con un chorrito de limón. La moza asombradísima por mi respuesta me dice que el 99% de los hígados de rape que limpia van a la basura, que si quiero, me da alguno más. Yo encantada por supuesto, y me voy con tres hígados de rape preciosos.

Moraleja: si te sirven un entrante con hígado de rape presentado en un plato de medio metro, adornado con los perifollos de rigor, en un restaurante de 17 tenedores, a la luz de las velas, estás comiendo una verdadera “delicatessen”. Pero si ves al hígado colgando de un pobre rape en una pescadería, ya no vale nada, hay que tirarlo. Qué poco mundo señores!

Un poquito de respeto a los despojos que con tanta facilidad despreciamos con asco, porque no tienen buen aspecto. Desde aquí mi voz a favor de los guisos con sesos, hígados, riñones, morros, lengua, callos, sangre, mollejas, patas, criadillas, menudillos y otras exquisiteces. Triste de espíritu gastronómico el que no los haya probado, porque son una bomba de proteínas y minerales, (también son una bomba para el colesterol, desgraciadamente). Sólo tenemos que buscar en Internet recetas con cualquiera de ellos, encontraremos cientos, porque se han cocinado desde “secula seculorum”, y si no, que se lo digan a los romanos de Asterix y Obelix.

Y hoy acabaré con una frase típica de mi padre “cómo se nota que no habéis pasado la guerra, ni las pieles dejaríais!”. A su salud!

Ver otros artículos parecidos: Txangurro al horno.