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20 may 2009

Cumpleaños feliz, entre agua, sol y tierra.


Hubo un tiempo en que yo, madre abnegada como pocas, me rompía la cabeza año tras año, para preparar a mi niño el cumpleaños más especial de su vida. Nunca me he arrepentido del esfuerzo y del trabajo que suponía, porque siempre me veía sobradamente recompensada.

Sin embargo, tengo un recuerdo muy especial de aquel soleado marzo del 2004. Aquel día, engañé a un par de padres y entre sus coches y los nuestros, empezamos a cargar niños y encomendamos nuestra alma al cielo ¡qué osados!

Eran las 10, cuando partimos hacia Kortezubi en tranquila caravana. Teníamos la estrategia bien diseñada: por la mañana un bonito paseo por el Bosque de Oma, comida en el merendero situado junto al parking de las cuevas de Santimamiñe y por la tarde, visita al refugio de animales de Basondo, allí mismo. El plan era perfecto, sólo tenía que salir el sol, y pasó lo increíble: lució el sol en Euskadi!!

8 may 2009

Amaia y sus pasteles.

Bueno, parece que estrenamos por fin un artículo de otra persona. Enhorabuena! Esta receta viene de la mano de nuestra repostera del grupo, Amaia. Ni que decir tiene, que es la que lleva siempre el postre en las celebraciones. Se la dedica especialmente a su mayor seguidor Conra, y como se suele decir: Va por ustedes!!!

RECETA DE PASTEL ARROZ
Ingredientes:
- 8 huevos
- 250 gramos de azúcar
- 200 " de harina
- 200 " de mantequilla o margarina
- 1 litro de leche

Elaboración:

Se echan en un bol los huevos enteros (sin cáscara, por supuesto), el
azúcar, harina y la mantequilla. Se calienta la leche y se añade al
bol. Se bate todo bien hasta que no quede ningún grumo y se echa la
mezcla en una fuente para horno, previamente engrasada.
Se mete al horno, que habremos precalentado a 200 grados y la
tenemos entre 1/2 hora a 3/4 h hasta que se empiece a dorar por los
costados. Al final ponemos el grill unos minutos para que se dore
por encima, evitando que se seque demasiado. Sacamos y dejamos
enfriar.
ON EGIN !

* A mi me sale estupendo ,porque con estas manitas que Dios me ha
dado y mucho amor, sólo se necesita buena compañía para poder
disfrutarlo.

3 may 2009

Ramales de la Victoria y más (Cantabria con niños)



Esta excursión hay que prepararla un poco, para que te dé tiempo a verlo todo. Es adecuada para aquellos que gusten de lo que nos ofrece la naturaleza: cuevas prehistóricas, ríos inquietos y montañas abruptas. No obstante, no se requiere ningún nivel físico específico, porque casi todo son panorámicas a las que puedes llegar dando un pequeño paseo. Si te mareas en el coche, mejor te tomas una pastillita para tranquilizar el estómago, porque hay unas cuantas curvas.

Antes de embarcarnos en la excursión, es necesario reservar con antelación la entrada a las cuevas, puedes hacerlo por Internet o por teléfono en la siguiente dirección: http://cuevas.culturadecantabria.com/ Dicho esto, damos comienzo al relato.

Vamos a suponer que hemos llegado ya a Ramales de la Victoria, siguiendo las instrucciones del GPS de turno, o del mapa de carreteras de toda la vida, que sirve exactamente lo mismo. Bien, mi propuesta es que nos dirijamos primero a la cueva de Covalanas, porque ya habremos reservado hora para poder entrar. Si te has despistado y no lo has hecho, tienes la opción de subir hasta la cueva y esperar a que salga el guía (suele entrar cada grupo a las horas en punto). Por el paisaje que se divisa desde arriba, ya merece la pena el esfuerzo de subir. ¿Por qué esta cueva y no otra? Muy sencillo, porque de Ramales sólo conozco la cueva de Cullalvera y la de Covalanas, y sin dudarlo, me quedo con la segunda.

El recorrido por Covalanas no es excesivamente largo, pero sobre todo para los niños es muy especial. El camino se realiza con linternas que te facilita el guía y la oscuridad que reina a tu alrededor hace que retrocedas miles de años en el tiempo. Durante 45 minutos podrás ver desfilar un buen número de ciervos, bóvidos y caballos, la mayoría de ellos en perfecto estado de conservación.

Si por el contrario, has decidido ir a la cueva de Cullalvera, disfrutarás de una cavidad de entrada inmensa, como hay pocas. Pero el interior es un poco triste, su espectacularidad se basa en el tamaño de la misma, gigante. Si no queréis visitar el interior, os animo a que os acerquéis a ver la entrada, es espectacular.

Bueno, seguimos camino hacia la Gándara (pasando por la Veguilla), casi al fin del mundo. Empiezan las curvas, pero merece la pena. Mi recomendación es que comamos llegados a este pueblo, y tenemos dos opciones. Podemos comer en el merendero, precioso, con unas vistas increíbles, caballos pastando alrededor y todo de lo más bucólico pastoril. O podemos comer en un restaurante que hay allí mismo, cerca del mirador, cuyos dueños no te reservan ni aunque les supliques, pero dan comida para aburrir al más tripón y todo muy rico. Casero, casero!!

Pero antes de darte la tripada, acércate paseando hacia el mirador para ver las cascadas del afluente del Asón, el Gándara. Es momento de empaparse de olores, colores y sonidos: estamos en el valle de Soba.

Aplacado el estómago y saciado el espíritu, seguiremos ruta en coche hacia el Parque Natural de los Collados del Asón. Prepárense a circular por una carretera de vértigo, pero desde donde se divisa una panorámica de los collados impresionante. Si encontramos hueco, pararemos el coche y disfrutaremos de una cascada de más de 50 metros que sirve de presentación en sociedad al río Asón. Dejaremos que el estómago se asiente, y seguiremos viaje de vuelta a ramales pero pasando ahora por Arredondo, Riba…etc

Y si nos queda tiempo y tenemos ganas, de vuelta a casa, podemos hacer una paradita en la Cueva del Valle en Rasines, a los niños les encantará. Han acondicionado un pequeño parque (se recorre en 10 minutos), alrededor del río del Silencio. Curioso nombre, pero muy apropiado, para un río que discurre discreto cuando surge de la oquedad rocosa que forma la Cueva del Valle. Paseo relajante y embriagador, lleno de pequeñas sorpresas como un mamut entre los árboles, un molino de agua o la galería de una mina abandonada. Se recomienda llevar alguna linterna, para dotar al paseo de mayor espíritu aventurero, pero sin hacer tonterías!!! Que vamos con niños.

Finalizada la jornada, nos quedarán las imágenes de amplios valles, surcados por sinuosos ríos, que discurren al pie de las montañas cántabras. Todo un placer, amigos.

28 abr 2009

Cantabria y los vascos.


Antes de dar paso al siguiente artículo, no podía dejar de plasmar la relación de amor y odio que existe entre cántabros y vascos (desde mi punto de vista, “absolutamente” imparcial, claro!).

Cantabria y Euskadi, siendo comunidades colindantes son como galaxias diferentes, pero sobrellevan una relación necesaria e indispensable para sobrevivir.

Los vascos no sabrían qué hacer los fines de semana y los veranos, si no existieran los pueblos costeros de los vecinos (y si alguien lo duda, que se pasee un domingo soleado por la A8 Castro-Bilbao, y no saldrá de la caravana en 3 horas). Los cántabros por su parte, se quejan continuamente de la invasión vasca (especialmente en la zona oriental), pero con la boquita pequeña…. Ellos saben que el asedio reporta dinero fresco a todos los niveles, aunque eso venga acompañado de docenas de Ikers, Nereas o Ibais, hablando esa lengua tan rara que llaman euskera. Es lo que hay, lo uno viene con lo otro.

La verdad, es que aún teniendo una orografía similar, no tienen nada que ver. Para empezar, lo más importante para los que buscan una casita de fin de semana en el campo, es el precio. Comprarte un caserío en Bizkaia te puede costar dos riñones y medio, mientras que puedes conseguir una típica casa montañesa, sólo por un riñón y tres cuartos.

Más diferencias, Cantabria está llena de vacas, mientras que Euskadi, desaprovecha el espacio poniendo naves industriales y factorías ¿para qué? Para tenerlas que cerrar después y dejar un espacio desolador. Por lo menos, las vacas dan sensación de tranquilidad, con ese rumiar incesante que tienen, mientras que las fábricas, aunque den empleo, oye, están sucias! Qué cochinada!

Es por eso que los vascos prefieren las verdes praderas cántabras a las de su tierra, porque son rurales!!! Como el mismo término indica!

Otra ventaja de ir a veranear a Cantabria es la comida. Un vasco nunca se conformaría con un plato de Ferrán Adriá para pasar sus 15 días de vacaciones: se moriría de hambre!! El plato de Adriá le serviría de tapa, luego, que le traigan la jamada de verdad. En eso vascos y cántabros se parecen. Buenos platos, buen yantar. Es como no salir de casa: el marisco, el cocido/alubias, el pescado, la carne… tienen lo mismo! ¿por qué será? ¿Quizás porque son vecinos?
Posdata para los vascos "dolidos", el artículo es absolutamente irónico, y lo escribo porque me resulta increíble que muchísimos vascos (no sólo los bilbaínos) no encuentren en Euskadi lo que buscan en Cantabria. Creo que no saben mirar a su alrededor. Esta pretendía ser la moraleja de la historia, aunque no sé porqué me da, que no he conseguido transmitirlo así. Agurrrr

23 abr 2009

Acercándonos a la fideuá!!


Hoy viajamos a mi tierra, el levante alicantino. Y de momento, sólo voy a apuntar una receta, más que nada porque mis amigos me tienen un poco frita con que les diga cómo se hace. Así que voy a escribirlo y el quiera que lo lea.

La fideuá. Es uno de esos bonitos platos que cada uno hace como le da la gana, y todos están buenos. Así que explicaré cómo lo hago yo, a veces… y el resultado es casi siempre, espectacular.

En primer lugar, yo nunca hago para 2 ó 4 personas, ni hablar! Hay que hacer cantidad para no tener que cocinar en varios días. Está claro, no? Vale, entonces partimos de un montón de comensales.

Primeramente se prepara el “suquet de peix” (o similarmente caldo de pescado, no vale el tetrabrik!!!). Si estuviera en Alicante, compraría la típica “morralla” de las pescaderías, pero aquí en el norte, esto no se estila. En el comienzo de mi andadura como cocinerilla, utilizaba cabracho y/o rape. Ahora que he espabilado con la cesta de la compra, uso doradas de ración, y cualquier otro pescado pequeño que oferten en la pescadería.

Preparo una olla medianamente grande, y meto el pescado, las cabezas de 200 grs de langostinos o gambas, si pongo cigalitas pequeñas, también echaré las cabezas; y de verduritas, unos tomates picados, junto con un par de ajos picados y un poco de perejil fresco. En unos 15 minutos tendremos hecho el “suquet” de sobra, así que pasaremos el caldo por el chino para sacar todo el jugo de las cabezas. Una vez colado todo el caldo, lo reservaremos.

Mientras tanto, habremos pelado las gambas o langostinos, (las cigalas, ni pa’dios! Que las pele el que se las coma) y habremos troceado una sepia medianita.

Ponemos una paellera al fuego con aceite de oliva. Cuando el aceite esté caliente, echaremos una cebolla finamente triturada. Al dorarse la cebolla, añadiremos la sepia y esperaremos a que se haga. En seguida echaremos un par de cucharadas grandes de ñora (que no sabéis qué es la ñora? Luego os lo cuento). Después de revolver todo echamos los fideos (en el norte del Levante se echan los finos de sopa y el sur, los gordos de fideuá, ambos quedan riquísimos. Mi consejo, probad cada día con uno y decidid). Podemos echar un paquete de ½ kg por ej, pero como no sé cuánto caldo habéis hecho (se calcula el doble de caldo, igual que en el arroz), pues lo dejo a vuestra elección.

Bueno, que me disperso. Echamos el fideo, removemos bien con los ingredientes fritos, y acto seguido añadimos el “suquet”. Corregimos la sal y echamos colorante del que tengamos a mano (aunque he de reconocer que yo importo de mi tierra los sobrecitos de “La Palmera”). Cuando se haya resumido la mitad del caldo, incorporamos los langostinos pelados y las cigalitas.

Removemos de vez en cuando, para repartir bien el caldo, et voilà! Ya tenemos la fideuá!!

Por supuesto, una fideuá que se precie no se puede presentar sin acompañar con un “all i oli”, recio y sabroso. Haremos el “all i oli” como una mahonesa cualquiera (soy incapaz de hacerlo como manda la tradición, lo siento!), sólo que con aceite de oliva fuerte y 3 ó 4 ajos. Para tumbar con el aliento!

On egin!

PD. La ñora. Para ñoras las de mi tierra, las de Guardamar. Grandes, con carne, con olor y sabor. Son pimientos dulces que se han dejado secar y que se fríen en el aceite de la paella hasta que están crujientes y luego se machacan en el mortero. Yo usando el viejo truco de mi abuela, frío toda la sarta de ñoras a la vez, las trituro en un molinillo de café (que uso exclusivamente para este fin) junto con sal gorda y las guardo en un tarro para ir usando poco a poco.

Cáceres, tierra de nadie.


Al comenzar mi primer artículo, no he tenido ninguna duda. Me gustaría hablar de una gran desconocida: Cáceres. Será por su clima mediterráneo (tan cercano a mis orígenes) o por su naturaleza sublime, que quiero estrenar este blog, con un canto hacia sus gentes, sus pueblos, y muy especialmente sus paisajes.

Nuestro primer viaje a estas tierras ricas en vegetación y calmas en ganado, fue por casualidad. Todo el mundo hablaba maravillas del Valle del Jerte! Algunos sin ni siquiera saber en qué provincia se hallaba, claro! Y allá fuimos, buscando los cerezos en flor! Nuestra sorpresa fue mayúscula, porque si bonito es el Jerte, nada tiene que envidiar las dehesas que cubren el territorio o los riachuelos que jalonan la Comarca de la Vera.

Todo el mundo piensa en calor cuando se habla de Extremadura, pero eso es porque no conocen la cara oculta de las montañas del norte. En primavera, el tiempo es excepcional, la mejor época para disfrutar de la provincia. Pero en verano, la frescura de los montes hace mucho más llevadero el sofoco diario. Sierra de Gredos, Sierra de Gata, los montes hurdanos o el Parque Nacional de Monfragüe, aportan frescura y verdor a la provincia.

20 abr 2009

¿Y por qué no?

Ni soy experta, ni mis conocimientos son extensos. Ni poseo la verdad absoluta, ni lo pretendo. Esto me proporciona el derecho universal de equivocarme, errar y confundir la realidad. Es por eso que decido compatir mi parcialidad con vosotros. Porque cada viajero ve con ojos diferentes la misma catedral, el mismo lago o la más alta montaña. Lo que a mí me parece extremadamente apasionante a otra persona le parecerá lo más hortera del universo. Lo que para mí es un manjar delicioso, a otros les repugnará sobremanera. Los detalles más nimios, serán inapreciables para el resto. Entonces, ¿por qué no echar un puñadito de sal al puchero? Espero que os divirtáis con mis sabrosos viajes, y disfrutéis de una buena digestión. Bienvenidos al maravilloso intento de romper con la rutina y descubrir un poco más de nuestro entorno.