Tengo que reconocer que elegir el hotel con encanto “ResidenzaLe Batesine” para visitar Verona fue absolutamente un acierto. Sus dueños
Donatella y Renato cuidan hasta el último detalle para que estés cómodo y no te
falte de nada. En este pequeño hotel de Verona sólo encontrarás 4 habitaciones
y un par de apartamentos, con lo cual, la tranquilidad está servida. Nosotros teníamos
contratada una habitación triple, que era preciosa, amplia, luminosa,
ni un ruido, rodeada del verdor del jardín. Internet funcionaba estupendamente
y la cama era muy cómoda.
Los desayunos, decididamente espectaculares, sentados en el
jardín oyendo a los pajarillos. Todos los detalles muy cuidados, la cubertería,
la vajilla, la presentación de las viandas… Donatella cada día hace un par de
tartas o bizcochos para degustar en un café delicioso. He de confesar Amaia (si
estás por aquí) que probamos una tarta de pera y otra con piñones, que compiten
con tus manos artesanas! Y Renato te da los buenos días con una sonrisa franca
y abierta, son una pareja majísima, la verdad.
Lo mejor de todo, es que este hotel está escasos 10 minutos
en coche de Verona, la ciudad de Romeo y Julieta y después de pasar la mañana
visitando la ciudad, volvíamos a nuestro refugio donde nos esperaba la piscina
y las tumbonas para combatir los 40º de la ciudad. Los dos días que estuvimos
allí tuvimos la piscina sola para
nosotros… bueno, ambos días coincidimos con un señor (inglés dedujimos) que el
segundo día tenía ampollas en la espalda por el sol, qué loco! Pero como el
buen hombre, ni hablaba ni decía nada, nos adueñamos del recinto hasta
aburrirnos!








