Antes de nada aclarar por qué lo llaman la Côte
Azur: porque el agua es azul zafiro, un azul como no he visto en las
Baleares o en mi pueblo, Alicante. Un azul fuerte, limpio y brillante que
contrasta con el verde de las montañas, y desgraciadamente con el ladrillo de
los edificios. Pero un azul que compite con cielo en belleza y esplendor. Por eso
le llaman la Costa Azul, ahora lo entiendo.
Llegamos a Villefranche sûr Mer después de
atravesar la inmensa Niza, que ignorante yo, pensaba que era más “pueblito” y
ni por asomo. En mi mente yo ya había decidido que iba a encontrar tanta
tontería junta, que no me iba a gustar nada la zona: ¡Plis-plas!, son las
bofetadas que me tengo que dar porque no espabilo.





