Páginas

14 ago 2009

Si buscas un buen restaurante en Uribe Kosta, vete al Regi en Urduliz.


Para los que no quieran leer mis comentarios, (no saben lo que se pierden!), ahí van la dirección y el teléfono:

Restaurante Taberna Regi
c/ Aita Gotzon, 2 (Urduliz)
Tfn 94 67658 56

Ante la buena acogida que tienen sus platos, mejor reservar. Para los que no conozcan el pueblo, lo encontrarás, pasadas las barreras de metro dirección Butrón, antes de llegar al cruce que va a la izquierda a Plentzia y a la derecha a Gatica, en la misma carretera, con una entrada bastante discreta a mano izquierda de la vía.

La verdad es que Urduliz no es un pueblo con grandes joyas arquitectónicas para visitar, pero su privilegiada situación en un entorno natural, hacen que en este pueblo el precio del metro cuadro habitable esté más allá del cielo.

A mí me gusta particularmente el menderedo que hay al lado de la iglesia, fresco en verano por el arbolado, con agua, pista de futbol y columpios para los niños, y hasta aseos (cuando están abiertos). Y si te quieres tomar un cafelito después de la barbacoa, pues te acercas a la Txosna y solucionado.

También me parece bien bonito el paseo que hay hasta las Peñas, pequeñas cumbres que comparten Sopelana y Urduliz. Hay una ermita y varias zonas para practicar escalada (para principiantes).

Pero volviendo al tema que nos trae entre manos, hablemos del Restaurante o Taberna Regi. Aunque la zona de la cafetería es bastante normalita, es bajar unas escaleras y encontrarte en otro local. Hace unos años restauraron el comedor y sinceramente, les quedó muy bien, muy chic.

Mi recomendación es que no comáis en tres o cuatro días antes de ir, para hacer hueco sufiente en el estómago a todo lo que te sirven. No se os ocurra ir sin hambre, porque sería un crimen! Aunque cualquier plato es exquisito, lo mejor es pedir el menú degustación (no recuerdo exactamente el precio, no es barato, pero está absolutamente equilibrado con lo que ofrecen).

Bueno, pues como no hay que pensar demasiado, pediremos el menú desgustación, y a partir de ahí, lo mejor es dejarse llevar por la vista, los aromas y el paladar. Estarán unas dos horas sin parar de servirte exquisiteces. Pequeños sorbos, bocaditos elaborados, rellenos indescriptibles, asados aromáticos y dulces extraordinarios. Lo mejor es probrarlo todo, con calma y disfrutando de cada bocado.

De postre: sal de frutas o bicarbonato, a gusto del consumidor. Y es que en el Restarante Regi, no se come, te alimentan para una semana, qué barbaridad!

Ver articulos similares: Rest. Itxas Gane en Barrika

11 ago 2009

El misterio de Doña Croqueta Amaia


A muchos os parecerá una tontería este post, pero es que si no lo escribo reviento!

Me precio de saber defenderme en la cocina, no porque sea una excelente cocinera (me falta disciplina y paciencia), sino porque me sobra audacia y creatividad. Vamos, que a veces los resultados no son lo que esparaba, pero por lo general siempre consigo salir airosa. Es por eso que para mí, es todo un misterio el mundo de "Doña Croqueta".

La bechamel me sale muy rica y según los ingredientes que le añada, pues queda resultón. La verdadera odisea llega al darle forma. Si tú comes mis croquetas con los ojos cerrados las encontrarás estupendas. Ahora bien, si las ves dispuestas en un plato, te parecerán poco menos que churros malagueños.

Llegados a este punto yo me pregunto ¿Cómo es posible que a Amaia le queden todas las croquetas (haga 20, haga 50) perfectamente ovaladas y del mismo tamaño? Ella se defiende diciendo que usa dos cucharas, pero ja! menuda bola!, yo he probado lo de las cucharas y es poco menos que imposible. ¿No será que tiene una máquina infernal que se las deja perfectamente igualadas???? Va a ser eso, porque no veo otra solución.

Algún día la pillaré in-fraganti y descubriré su secreto. Ese día se desvelará el misterio y podré compartirlo con vosotros....

Hasta más ver!

Ver otros artículos similares: Txangurro al horno, Amaia y sus pasteles

1 ago 2009

Alicante: qué ver, qué hacer, las mejores playas, lo que no hay que perderse.

Aunque hace muchos años ya que salí de mi tierra, vuelvo cada año para ver cómo se va transformando. Para aquellos que quieran visitar Alicante, he aquí mis consejos personales de lo que deberían visitar y no perderse. Claro está que luego cada uno tiene sus gustos y más o menos ánimos para salir de la rutina hotel-playa-comida-siesta o chiringuito-playa-helado-juerga-hotel. Allá cada uno con sus preferencias. Como se suele decir "el hombre propone y dios dispone".

Empecemos por las mejores playas de Alicante. Pues todo depende de la percepción que tenga cada uno de lo que son las mejores playas, claro. Yo prefiero ir a una calita del norte aunque sea de piedrillas, que a una playa de arena absolutamente abarrotada. Pero otros preferirán amontonarse un poco sobre una dorada arena, que acabar llena de moratones de tanta piedra. Todas tienen el mismo mar, un Mediterráneo por lo general tranquilo, transparente y deliciosamente cálido.

28 jul 2009

Sopelana y sus playas (Playa Atxabiribil)

Hoy no necesito marcharme muy lejos, ¿para qué? tengo mi propio mini-paraíso al ladito de casa: la playa de Atxabiribil en Sopelana. Como me encuentro perezosa, sólo tendré que andar unos metros para hablaros del mar.

Cuando llegué a Sopelana hace ya 18 años y entré en la que hoy es mi casa, quedé prendada del entorno. Hacía un día soleado, los jardines estaban muy bien cuidados y el mar se veía azul en espejo con el cielo. Después de vivir en una de las callejuelas de Portu, aquello me pareció el paraíso. Qué más daba que el transporte público quedara a varios kilómetros o que a la tienda más cercana hubiera que ir en coche, no me importaba lo más mínimo. El sitio era lo más, y sobre todo, las vistas desde el acantilado.

Y es que la playa de Atxabiribil tiene su qué, es grande, peligrosa y está llena de surferos. Pero eso sí, a nosotros los bañistas intrépidos que no llevamos neopreno, nos dejan tremenda franja de 20 m entre dos banderas para que disfrutemos de nuestro baño. Es por eso, y sólo por eso, que hay que probar la playa de Sopelana. La aventura de pillar hueco un domingo con bandera amarilla es fascinante. Paisanos venidos de muchos pueblos se amontonan en la arena y cuando el calor ya resulta insufrible, se dirigen con valentía a la zona acotada. Tienen la esperanza de poder sortear las tablas de surf que vuelan a su alrededor, las 30 cuadrillas que están haciendo el gamba entre las olas, y la jauría de niños que disfrutan como enanos en la orilla.

Pero a ti no te importa, es preferible abrirte paso a codazos que sucumbir como un huevo frito en la toalla. Es cuestión de pura supervivencia.

Una vez dentro, oye, que le coges gusto. El agua está estupenda, ha conseguido bajar la temperatura de tu cuerpo 5º y te sientes rejuvenecer. Como que en el agua casi ni pesas. Y ya que estamos, vamos a pillar unas olas, ¿a eso viene todo el mundo a Sopelana, no? mejor que la playa de Atxabiribil no vas a encontrar.

Y tú, pensando que todavía tienes 15 años te creces y retas a la ola más grande. Claro, se te había olvidado que tu cuerpo ya no reacciona tan ágilmente como antaño, y en el mejor de los casos acabas con el bañador por los suelos, vapuleada bajo la ola y con dos kilos de arena y algas en el interior del bikini. Después de 10 minutos, el tema ya no te hace tanta gracia, y decides que ya has hecho bastante ejercicio por hoy. Caes como una losa sobre la toalla y la próxima vez, te acercas a la ducha para refrescarte que es menos cansado.

Luego vuelves a tu casa arrastrando los pies, pero con el alma ligera, qué bonita es la playa de Atxabiribil, qué bonito vivir junto al mar. No lo cambiaría por nada.

Ver artículos similares: Santurtzi y Mandanga, Los acantilados de Uribe kosta

24 jul 2009

Txangurro al horno, para momentos de crisis

Pues tiene razón Amaia, para que nos vamos a andar con chiquitas, en momentos de crisis hay que darse un homenaje. Te ayuda a subir la moral y también el ácido úrico, pero que nos quiten lo bailao! P'a chulos, nosotros. Ahí va la recetilla que me ha enviado la respotera del año:

Txangurro al horno

(Ingredientes para 4 personas)
4 centollos
1/2 kg de cebollas
2 tomates
2 ajos
1 copa de coñac
pan rallado
mantequilla
aceite
agua y sal
Para la salsa americana:
1 puerro
1 cebolla
1 zanahoria
1 cucharada de harina
1 taza de caldo de pescado
estragón, tomillo, 1 hoja de laurel y sal
Preparación:
Lava los centollos y cuécelos durante 8 minutos en agua hirviendo con sal. Escúrrelos y retira la carne de los caparazones.Pica las cebollas muy finas y fríelas lentamente en mantequilla y aceite. Añade la carne de los centollos y rehógala.Agrega el coñac previamente calentado y préndele fuego para flambear. Añade los tomates rallados y los ajos picaditos. Deja hacer lentamente.
Para la salsa, hierve durante 5 minutos el puerro, la cebolla, la zanahoria, junto con la taza de caldo,la cucharada de harina, el tomillo, el estragón , la hoja de laurel y un poco de sal. Una vez hervido, cuélalo todo y lo pasas por el chino.
Añade la salsa a la carne de los centollos y rellena los caparazones. Pon encima una pizca de mantequilla y espolvorea con pan rallado. Mételo todo al horno para que se dore ligeramente y sírvelo bien caliente.

El éxito está asegurado.

Bueno, bueno, pues nada, casi que no tiene curro verdad? yo a ésta, prefiero que me inviten. Lo del flambeo me tira un poco para atrás. Fíjate si en un despiste prendo la campana extractora o el trapo de cocina? de ahí me pasa a las cortinas (que todavía no he puesto), se me prenden las ñoras que tengo colgadas y acaba la cocina en un incendio??? Lo dicho Amaia, ¿cuándo quedamos a comer? yo llevo el segundo plato. Ya os contaré si le sale tan rico como parece.

On egin!!

Ver otros artículos similares: Hígado de Rape.

22 jul 2009

Santurtzi y el Restaurante Mandanga

Antes de nada, para aquellos que sólo quieren la dirección o el teléfono del local, aquí la tienen:

Restaurante Hogar Pescador Mandanga
Puerto Pesquero, Santurtzi, 48980
Tf 94 461 0211


Voy a hablar de Santurtzi, para que los que no sean de la zona, no se lleven sorpresas. Al principio de vivir en Bizkaia mi relación con este pueblo, era muy intensa, puesto que la mayoría de la cuadrilla era de allí. Poco a poco me he ido desligando, porque la vida te lleva por nuevos derroteros y te vas alejando de unos y de otros.

Siempre me ha parecido un pueblo muy animado, con mucha vida. Lleno de comercios de bares y de restaurantes, Santurtzi lo tiene todo para autobastecerse. Lo único que me agobia es que hay tal densidad de población con su consiguiente parque móvil, que no hay quien aparque. (A los que se acerquen allí por primera vez, les aconsejon que vayan directamente a aparcar por la zona del puerto, y que dios reparta suerte!)

No vayan buscando el típico pueblo bellísimo de guía turística, porque no lo van a encontrar. El paseo de las Sardineras está bien para dar una vueltilla. La iglesia y el parque también. El Palacio de Oriol, reconvertido en hotel, es una auténtica joya. Pero lo verdaderamente destacable de Santurtzi es su gente, salsera por naturaleza y juerguista por demás. (O será que a mí me han tocado todos!). Es lo que hay.

Pueblo pesquero y ligado a la mar desde siempre, destaca como no, el Restaurante Mandanga con sus característicos pescados asados allí mismo en la calle, sobre un manto de brasas ardientes. No puedes dejar de probar las sardinas, los txitxarros o la lubina. Los mejillones, la merluza en salsa verde o el rodaballo. Todo el sabor del mar en tu boca, cada uno en su momento.

Además, hay que ir a Mandanga en verano, a sentarse en la terraza e impregnarse de olor a sardina hasta las bragas, porque sino, no tiene gracia. La comida es estupenda, y cada vez que he llevado a amigos y familiares venidos de fuera se han marchado encantados. No importa que las servilletas en la calle sean de papel, que las sillas sean un pelín incómodas. La aventura de la cocina vasca es lo que tiene, hay que comerla bravamente y sin miramientos y rechupetear todas las espinas con los dedos, para conseguir hasta el último jugo del plato.

Y ahora, como dice la canción...

Desde Santurce a Bilbao,
vengo por toda la orilla,
con la falda arremangada,
luciendo las pantorrillas.
Vengo deprisa y corriendo,
porque me oprime el corsé,
voy gritando por las calles..
¡Sardina frescué!
Mis sardinitas, que ricas son
son de Santurce, las traigo yo...

Ver otros artículos similares: La Arboleda y las alubias rojas, Uribe kosta y el Rest. Itxas Gane

18 jul 2009

Las pelotas de mi madre… en el cocido madrileño.

(Digo cocido madrileño para que sepáis de qué hablo, pero en realidad de madrileño tiene poco, para nosotros es cocido y punto).

Mira tú por donde que este verano me ha dado a mí por los potajes, qué le voy a hacer, tendréis que esperar al invierno para probar las recetas, o sufrir la gota gorda engullendo un buen caldo, mientras el sol nos cuece hasta los sesos.

Volviendo al título de mi artículo, es una frase con doble sentido pero ambos dos son auténticos. Mi madre, mujer con mucha energía y mucho garbo, capaz de subir montañas y desbrozar selvas, tiene una mano para la cocina que ya la quisiera yo. Más que nada porque en las comparaciones, mi hijo, con mucha pena por mí, siempre se decanta por la comida de la Yaya. Y no hay manera, por más que yo insista en que aquí no encuentro los ingredientes, el estómago de mi niño lo tiene muy claro: las pelotas de la Yaya son las mejores del mundo.

Así que, sea invierno o verano, siempre que vamos a casa de mis padres, mi madre nos deleita con su cocido con pelotas. Y en honor a esta receta tan casera, tan sabrosa y tan contundente, la voy a dejar por escrito para que no se pierda nunca.

Para el que no se haya enterado todavía qué son las “pelotas” le diré que son albóndigas de tamaño de un puño. Vamos, te comes un “pelotazo” y ya no puedes más. El secreto del “relleno” como lo llaman en otros lugares, es la combinación de los ingredientes.

Pero no me voy a adelantar, vayamos por partes.

Prepararemos un cocido para una multitud, y luego congelaremos lo que nos sobre porque queda estupendo. Bien, tendremos que comprar:

Para las pelotas:
¼ de carne de ternera
¼ de carne de magro-cerdo
¼ de panceta
3 salchichas blancas
1 blanco (es una especie de chorizo muy Mediterráneo, así que olvídate de encontrarlo en tu carnicería habitual)
La miga de un pan gallego de ½ kg (del día anterior a poder ser)
Perejil, sal, pimienta y piñones.

Para hacer el caldo:
Un hueso de ternera (a poder ser que no esté loca)
Una porción de pollo de corral (de ese color amarillento tan poco atractivo)
½ kg de zancarrón (o carne para guisar)
Un blanco (otro más)
Una morcillita de cebolla
Un buen puñado de garbanzos que habremos puesto en remojo el día anterior
Apio, nabo, puerros, un par de patatas, vainas y alguna zanahoria.
Colorante y sal.

Para el arroz, si en vez de sopa hacemos arroz:
Unas ramitas de perejil
Un tomate maduro.

Bueno, pues ponemos todos los ingredientes para hacer el caldo al fuego. Tenemos dos opciones: usar la olla rápida o dejar cocer toda la mañana como lo hacían nuestras abuelas. El resultado ya lo sabéis, no os lo tengo ni que decir.

En fin, cuando está el caldo hecho, es momento de ponerse con los “pelotazos”. Antes de nada, habrás pedido al carnicero que te pique todos los ingredientes. Con el caldo del cocido mojas la miga de pan, lo juntas todo amasando bien (es la parte que más me gusta, cuando te pringas bien con la grasa de la carne!!). Una vez están todos los ingredientes bien mezclados, le das forma de pelotas de tenis y las metes dentro de la olla y las dejas cocer otros 20’ más menos. Y ya tenemos el cocido finiquitado.

A nosotros lo que más nos gusta es hacer un arroz con el caldo, siendo de Alicante, no podría ser de otra manera! Para hacer ese arroz, se pone una paellera con aceite de oliva al fuego, se coloca un tomate maduro partido en dos a freír, vuelta y vuelta. Se echa el arroz, se remueve un poco, después el caldo y encima, las hojas de perejil que le dan un sabor especial.

Se saca a la mesa el arroz por un lado y los sacramentos con las verduras y garbanzos por otro. Riquisísimo, de verdad!!

Ver otros artículos similares: De tapas por Alicante, Acercándonos a la fideguá

La Arboleda, las alubias rojas con sacramentos y ¿el Restaurante Casa Sabina o el Restaurante Gorka Zamarripa? Depende de si vas con niños!

Seamos honestos, lo verdaderamente importante de este post son las alubias rojas con sus sacramentos grasosos y llenos de colesterol, dios mío qué rico!! Pero como hago siempre, intentaré hablar un poco del entorno, porque en esta ocasión, lo merece más que nunca.

El paisaje de la Arboleda no deja a nadie indiferente, y si el turista viene de tierras llanas y áridas, mucho menos. El impacto visual es fortísimo. Se aconseja siempre subir en funicular por cambiar un poco, pero yo desde luego, aconsejo ir en coche, porque el camino es largo y nos cundirá mucho más el día. (Y ya no tenemos edad, ni cuerpo, para tanta “fiesta” como se suele decir)