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26 jun 2009

El Golfo de Morbihan y el camping Domaine d’Inly, la Bretagne!


Bueno, parece que por fin lo he conseguido. Llevo tanto tiempo deseando venir a la Bretaña francesa, que no quepo en sí de gozo! (con que poquito me conformo, ¿verdad? Soy tan simple…)

Aunque parece un poco repetitivo, el camping está “chapeau”! Chic@s, es que hay mucha cultura de campings en este país, y el listón está realmente alto. Esta vez nos han colocado en el último “cotagge” de la fila. Y cuando digo último, es que no hay más, sólo bosque. Tenemos unas vistas increíbles a un pequeño lago, propiedad del Domaine d’Inly. Cada noche, el sol se pierde entre los árboles del fondo, tiñendo de un naranja oscuro sus tranquilas aguas. Si consiguiera que los mosquitos establecieran una tregua, ahora mismo estaría en la terracita acaparándolo todo con la mirada. Pero como los mosquitos del lugar saben muy bien cuál es su territorio lo defienden con uñas y dientes, y a mí no me queda otra, que ver la puesta de sol desde la barrera, el interior del cottage.

La Rochelle y el Camping Sequoia Park


Antes de nada dejar constancia que esta parada la hice exclusivamente por los niños. Ni que decir tiene, que tanto tiempo de tumbona en tumbona, al tercer día, a mí ya me tiene aburrida. No obstante, el parque acuático que tenía el Sequoia Park era espectacular: varias piscinas, varios toboganes, un río de agua templada, etc etc etc.. y quise hacerles una gracia.

Ciertamente, el “cottage” también era de primera, limpio, nuevo y muy bien acondicionado. Y encima, estaba en los terrenos de un castillo, que eso da mucho caché. Si los antiguos dueños levantaran la cabeza la volverían a hundir de inmediato. Si vieran sus cientos de hectáreas totalmente parceladas y sembradas de cajones prefabricados, morirían de estupor! Y ya no te digo nada, si asistieran cinco minutos a una de las animadas “soirés” donde docenas de ingleses y holandeses quemados por el sol, animan a sus retoños a subir al escenario para bailar cualquier horterada del momento.

Le Dune de Pyla y el camping Panorama Pyla


Como muchos ya sabéis, ayer empezamos nuestro periplo por el país galo. Vale, pues nuestra primera parada sería Arcachon, para poder disfrutar de la duna más grande de Europa: le Dune de Pyla.

La primera alegría me la llevé nada más pisar tierra francesa, es lo que tiene la emoción de las vacaciones, te atonta. Paramos unos kilómetros antes de nuestra meta en un área de descanso. Yo sinceramente no recordaba los olorosos agujeros negros que sustituían a los inodoros del siglo XXI, así que cuando entré en el habitáculo en cuestión, me quedé impactada por la visión, momento que aprovecharon las ladinas gafas de sol para escurrirse de mi cabeza y colarse certeramente por el foso del horror. Se me quedó una cara de lerda, que para qué contar. Menos mal que no eran marca Yves St. Laurent o Crhistian Dior, sino que eran de “flu-flu” y me habían costado cuatro perras. Así que el duelo duró poco y para solventar el inconveniente le confisqué hasta nueva orden las gafas al amigo de mi hijo, Endika. Mi aspecto era un poco raro, pero como aquí no me conoce nadie, no problema.

19 jun 2009

Turismo rural


Hoy le voy a hacer un homenaje al anónimo desconocido que escribió esta perorata sobre el turismo rural. Yo creo que hace años que lleva rulando por internet, pero cada vez que me lo envía alguien (esta vez mi amiga Alicia) lo vuelvo a leer y me arranca una sonrisa. Es como la vida misma! Todo vuestro:

Turismo rural.
Se trata de un deporte nacional que antes se llamaba 'ir al pueblo'. La diferencia es que si vas a tu pueblo es gratis, y si haces turismo Rural vas a un pueblo que no es tuyo y pagando una pasta. Para hacer turismo rural no vale cualquier pueblo. Tiene que ser un pueblo 'con encanto'.-¿Y qué es un pueblo 'con encanto'? Pues un pueblo que sale en una Guía de pueblos 'con encanto'. Si es que se cae por su propio peso.

A estos pueblos se suele llegar a través de una carretera comarcal 'con encanto', que es una carretera con tantos baches y tantas curvas que cuando llegas al pueblo estás 'encantao' de bajarte.Y cuando entras al bar intentas integrarte con los vecinos.- ¡¡¡Buenos días, paisanos!!! ¿Qué es lo típico de aquí?Y el del bar piensa: 'Pues aquí lo típico es que vengan los gilipollas de la ciudad los fines de semana a dejarse doscientas mil pesetas'.
Lo siguiente es alojarse en una casa rural o 'casa con encanto', que es una casa adornada con muchas vasijas y ristras de ajos en el techo, que no tiene ni tele, ni radio, ni microondas.Eso sí, tiene unos mosquitos trompeteros que por la noche hacen más ruido que una Derbi Coyote.Luego te das cuenta de que los del pueblo viven en unas casas que no tienen ningún encanto, pero tienen jacuzzi, parabólica, Internet y portero automático.Tu casa no tiene portero automático, pero tiene una llave que pesa medio kilo.

Otra ventaja que tiene hacer turismo rural es que puedes elegir entre una casa vacía o vivir con los dueños.Estupendo.Te vas de vacaciones y además de la tuya tienes que aguantar una familia postiza. Que por la noche tú quieres ver la película, ellos los documentales, y te planteas:'¿Quién manda más, yo que he pagado 600 euros o este señor que vive aquí?'.Pues gana él, que tiene garrote.

Y encima te dicen que tienes la 'posibilidad de integrarte en las labores del campo'. Que quiere decir que te despiertan a las cinco de la mañana para ordeñar a una vaca. ¿No te jode? Es como si te vas a una gasolinera y te tienes que poner tú la gasolina, o como si vas a un McDonalds ytienes que recoger tú la bandeja. O sea, lo normal.Así que te levantas a las cinco para ordeñar a las vacas.Que digo yo: ¿por qué hay que ordeñar a las vacas tan temprano?Si la leche está ahí.¿No se pueden ordeñar después del aperitivo? Yo creo que esto es fastidiar por fastidiar, porque a la vaca le tiene que sentar como una patada en las ubres que la despierten a las cinco de la mañana para que le toque las tetas un extraño.Que la vaca te mira como diciendo: 'Tío, si quieres leche vete a la nevera coge un tetra brick'.

Es que son ganas de molestar.Pero el 'encanto' definitivo son las 'actividades al aire libre'.Como cuando te ponen a hacer senderismo, que es lo que habitualmente se llama andar, y consiste, pues eso, en poner un pie delante de otro hasta que no puedas más, mientras los del pueblo te a delantan en un 'todoterreno'con aire acondicionado..Pero tú encantado. Vas por el campo como abducido. Te vuelves bucólico y todo te parece impresionante: ves una 'caca' de vaca y sueltas:'Ummmmmh qué olor a pueblo.' ¿A pueblo? A pueblo no, huele a mierda. Eso sí, a mierda 'con encanto'.

Y todo, sea lo que sea, te sabe a gloria: en el mesón te ponen dos huevos fritos con chorizo y tú en tu ciudad no te comes estos huevos, ni estos chorizos. Y le dices al camarero:- 'Oiga ¿a qué este chorizo es de matanza?'- 'Pues casi, porque a punto estuvo de matarse en la curva el del camión de Campofrío'.

De repente oyes unas campanadas y dices:-'¡Ah!. ¡Qué paz!. No hay nada como el sonido de una campana.'Y el del bar te dice: '¡Pero si está grabado! ¿No ves el altavoz del campanario?'En ese momento te preguntas si los sonidos de las gallinas y de los grillos no vendrán en un CD: Rural Mix2005', 'Los 101 Mayores Éxitos campestres.'

De lo único que estás seguro es de que los mosquitos trompeteros son de verdad. Que pareces un Ferrero Roché con varicela.Yo creo que, de lunes a viernes, la gente de estos pueblos vive como todo el mundo, pero el fin de semana distribuyen por la carretera a unos tíos disfrazados de pastores y cuando ven que se acerca un coche, avisan a los del pueblo con el móvil:- '¡Eh, que vienen los del turismo rural'! Y cambian el cartel de 'Videoclub' por el de 'Tasca', sueltan unos perros cojos por las calles y sientan a la entrada del pueblo a dos abuelos haciendo alpargatas, que luego te compras unas y te salen más caras que unas Nike.

En fin, yo creo que un montaje tan grande como éste no puede ser obra de personas aisladas. Estoy seguro de que están implicadas las autoridades.Me imagino al alcalde: - 'Queridos paisanos: este verano, para incrementar el turismo, vamos a importar más mosquitos del Amazonas, que el año pasado tuvieron mucho éxito. Y quiero ver a todo el mundo con boina,nada de gorritas de Marlboro. ¡Y haced el favor de pintaros el entrecejo, que no parecéis de pueblo! Y las abuelas Nada de top less en el río, que espantáis a los mosquitos..Ah, y por cierto: Este año no hace falta que nadie haga de tonto del pueblo.¡Con los que vienen de fuera ya vale!

14 jun 2009

Maite Angoitia y las superwoman!



Yo siempre he pensado que la tierra no gira alrededor del sol buscando calor porque sí. La tierra gira porque hay millones de mujeres que la empujan con su tesón y su esfuerzo. En algún momento de la historia, los hombres nos calificaron imprudentemente de “sexo débil”. En su ignorancia, confundieron debilidad con nivel de masa muscular. En su fuero interno, rondaba el temor a no ser capaces de estar a la altura.

Nacimos fuertes y con un instinto para sobrevivir fuera de toda duda. Con capacidad suficiente para dar vida, para aguantar los golpes de los “machos” y seguir adelante. Nacimos con un instinto protector gracias al cual los niños crecen, las familias se alimentan y los ancianos son cuidados. Nacimos para que la tierra pudiera girar alrededor del sol.

Hoy en día, las cosas van cambiando. Ni las niñas nacen con la mentalidad de sufridoras, ni las madres les ponen trabas para crecer en otros campos. Aplicando la misma fortaleza que nuestras antepasadas, estamos llenando aulas, accediendo a otros trabajos e implicando a los hombres en labores hasta ahora exclusivamente “femeninas”. Pero el camino es lento, y a veces nos encontramos con profundos baches en los que anidan mentalidades arcaicas.

¿Y cuál es el verdadero resultado de todo esto?, que nos hemos echado encima nuevas tareas que han de convivir con las que ya teníamos. Y esto quiere decir que los días no pueden durar 24 horas, porque nos faltan 5 para llegar al final de la jornada. Y en este punto llego al título de mi post.

En un momento en que las mujeres ya no pueden dedicar toda la mañana a las labores del hogar, a la comidita casera y a la compra diaria. Nos encontramos con que los cursos que imparte Maite Angoitia sobre embotados y mermeladas, tienen un éxito desproporcionado. A lo largo del año, cientos de mujeres (y también algunos hombres) se quedan en lista de espera.

Ya no sólo intentamos conciliar vida laboral con vida familiar, sino que encima queremos recuperar lo que hemos ido perdiendo estos últimos años, la autenticidad de la comida casera.

Maite es una muestra de mujer que empuja con fuerza. Cuida de la casa, levanta un baserri e imparte cursos de cocina por las tardes. Su jornada empieza a las 5:30 h de la mañana y nadie le obliga…

He sido una de las afortunadas en poder participar en uno de sus cursos. Sí, soy de las que me sigo echando más fardos a las espaldas. No me considero una superwoman, pero reconozco que a veces me gustaría parar, dejarme llevar y esperar a ver cómo saldríamos del atolladero. Pero no lo hago, y no lo hago porque algo nos han inyectado a las mujeres en la sangre que nos impide quedarnos quietas a ver discurrir la vida.

Hemos nacido para hacer girar la tierra y no dejaremos de hacerlo nunca.

PD. Ha sido todo un placer acudir a las clases de Maite. Esta mujer llena de energía, transmite en todo momento su capacidad para realizar múltiples tareas a la vez (cualidad puramente femenina, lo siento, pero es así). Organización perfecta, conocimientos extensos y mucha ilusión en lo que hace, esa es la base de su éxito. Gracias Maite por todo lo que nos has enseñado!

12 jun 2009

Un canto a la casquería, qué hacer con el hígado de rape.


(Este artículo no es apto para vegetarianos, aviso a navegantes!)

No suelo acostumbrar a escribir dos post tan seguidos, pero ser “ama de mi casa” da mucho juego. Como ya no hago la compra una vez a la semana, sino que tengo tiempo de rebuscar entre otros comercios que no sean hipermercados, pues me ocurren curiosidades como las de hoy. Os cuento.

Estaba yo haciendo mi comprita del día, sin recordar muy bien qué hacía falta en la despensa, cuando me he acercado a la pescadería a curiosear si había algo interesante. La verdad, es que había un surtido de rapes a muy buen precio, así que he decidido en ese momento que mañana prepararía una ensalada de rape con mahonesa. Pero sigo, que me desvío. Cuando me estaban atendiendo, le he indicado a la dependienta que por favor, no tirara el hígado, que me lo quería llevar. La chica sorprendida me pregunta que cómo lo cocino, porque ella no lo ha probado nunca. Le explico que yo no me complico, porque realmente es un manjar: lo hago a la plancha con un chorrito de limón. La moza asombradísima por mi respuesta me dice que el 99% de los hígados de rape que limpia van a la basura, que si quiero, me da alguno más. Yo encantada por supuesto, y me voy con tres hígados de rape preciosos.

Moraleja: si te sirven un entrante con hígado de rape presentado en un plato de medio metro, adornado con los perifollos de rigor, en un restaurante de 17 tenedores, a la luz de las velas, estás comiendo una verdadera “delicatessen”. Pero si ves al hígado colgando de un pobre rape en una pescadería, ya no vale nada, hay que tirarlo. Qué poco mundo señores!

Un poquito de respeto a los despojos que con tanta facilidad despreciamos con asco, porque no tienen buen aspecto. Desde aquí mi voz a favor de los guisos con sesos, hígados, riñones, morros, lengua, callos, sangre, mollejas, patas, criadillas, menudillos y otras exquisiteces. Triste de espíritu gastronómico el que no los haya probado, porque son una bomba de proteínas y minerales, (también son una bomba para el colesterol, desgraciadamente). Sólo tenemos que buscar en Internet recetas con cualquiera de ellos, encontraremos cientos, porque se han cocinado desde “secula seculorum”, y si no, que se lo digan a los romanos de Asterix y Obelix.

Y hoy acabaré con una frase típica de mi padre “cómo se nota que no habéis pasado la guerra, ni las pieles dejaríais!”. A su salud!

Ver otros artículos parecidos: Txangurro al horno.

10 jun 2009

Los acantilados de Uribe Kosta y el Restaurante Itxas Gane de Barrika.


Hace mucho tiempo que disfruto de la brisa marina del Cantábrico, es lo bueno de vivir junto al mar: se te abren los pulmones, pero se te oxidan las ventanas!

Mi experiencia con los turistas que nos visitan, es que no se imaginaban ni por lo más remoto una imagen tan bella de esta costa nuestra. Si hay suerte y se presenta un día soleado y con brisa, el recorrido desde Getxo hasta la ría de Plentzia es alucinante. Por un sendero sinuoso que bordea la costa, recorreremos todos los acantilados de esta zona de Bizkaia. Como el sendero es bastante largo, para aquellos que sean perezosos o que se conformen con un paseo relajante, mi consejo es empezar desde la playa de la Salvaje en Sopelana (dejar el coche en el parking) e ir piano, piano por la costa hasta las calas de Barrika.

Por allí encontraremos varios restaurantes, todos volcados básicamente en los productos del mar, pero a mí me gusta particularmente la comida del Restaurante Itxas Gane. Los pescados y mariscos son espectaculares, platos abundantes y bien cocinados. También es verdad, que son excesivamente estrictos con la carta, y como vayas con niños, pues lo tienes un poco claro, porque son incapaces de prepararte nada fuera del menú. Yo sinceramente, puedo entender que un comedor de 60 mesas no se pueda desviar ni un milímetro del menú, pero un comedor con una docena de mesas, donde te vas a dejar 50 € por persona como mínimo, que no tengan la delicadeza de hacer una tortilla o un huevo frito para un niño… Mec!!! Suspendidos!

También puedes optar por comer unas rabas el fin de semana, o unos caracolillos. Muy sabrosos y mucho más ligeros.

Para volver al parking lo más apropiado es desandar lo andado, o en el peor de los casos, pedir un taxi. Pero yo creo que no hay nada mejor que un buen paseo para bajar la comida. Otra opción es sentarnos un rato mirando al mar mientras hacemos la digestión, el olor a mar es muy profundo y en días claros, podremos ver hasta la costa cántabra. Precioso.

Y esto es todo amigos!

3 jun 2009

De tapas por Alicante: tomate fresco con bacalao.


Cualquiera que vea el enunciado de este post se asombrará, porque Alicante precisamente, no es famoso por sus “tapas”. Pero, ahora que este país se puede considerar “desarrollado”, gracias a dios, hemos abierto puertas y ventanas a la gastronomía “tuti-fruti”. Bienvenida la mezcolanza multirracial, multicultural y por ende, multigastronómica. Empezando por las franquicias y siguiendo por los chiringuitos étnicos, hemos conseguido tener a mano una variedad de comida diferente, que abre las papilas gustativas a mundos bien lejanos y exóticos.

A qué viene todo este rollo multicultural. Muy sencillo. Hace 20 años, cuando yo llegué a Bizkaia mi estómago quedó absoluta e irremediablemente enamorado de las barras de pintxos! Aquello me parecía un paraíso de sabores y olores. Podía deleitarme con aquella cocina en miniatura y siempre descubría alguna novedad.

Yo venía de una provincia en donde la tapa más común eran las papas de bolsa, y con suerte, en las barras más atrevidas, podías encontrar ensaladilla rusa, patatas bravas, aceitunas y panchitos (que así llaman a los manís en mi tierra). Vamos, que no había cultura del picoteo como hay aquí.

Sin embargo, cuando la gente empezó a viajar, porque las vacaciones ya no eran sólo para los pudientes, a nadie se le escapó el éxito que tenían las tapas en los diferentes lugares del territorio español. Y si en algo se basa el progreso, es en ir copiando lo que funciona en otros sitios: tapeo with drink. Y así es como llegamos a la era actual, que aunque no es comparable, se aprecian las mejoras adquiridas.

Pero mira tú por donde, que hemos rescatado del baúl de los recuerdos un pintxo especial alicantino, que sólo encontraremos si el azar nos lo permite, en algún bareto escondido sin estrella michelín: el tomate natural con bacalao, cortesía de mi hermana Miriam (siempre atenta a las novedades culinarias que se cruzan en su camino). Plato sencillo, rico, rico. Ingredientes:

Tomates (a poder ser de la huerta murciana)
Tallos de alcaparras (hala, a ver dónde los compras!. Pues eso digo yo. Se supone que es un encurtido y que viene envasado en tarros de cristal. Búscate la vida!)
Bacalao salado.
Aceite de oliva.

La receta, facilona: colocamos una rodaja de tomate, espolvoreamos con trocitos de tallos, cubrimos de bacalao desmigado (sin desalar) y echamos generoso chorrito de aceite. Et voilà!

Bueno, y ahora que he acabado, voy a sincerarme con vosotros. Esta receta no era de un pintxo, sino de un entrante, pero como la tenía tan a mano para meteros el rollo de mi pasión más secreta, la he reconvertido. Vive la nouvelle cuisine!