4 ago. 2013

La Catedral de Ely, cerca de Cambridge

Bueno, después de ver la Catedral de Ely, y unas cuantas más, he llegado a la conclusión de que en Inglaterra la iglesia (al igual que en otros países, desde luego) tuvo un poder brutal. Las construcciones son inmensas, intentando llegar cada vez más arriba, más cerca del cielo. La Catedral de Ely es IM-PRE-SIO-NAN-TE.

Llegué justo un domingo, cuando se estaba realizando la misa de las 11:00. y aún no siendo religiosa, no pude menos que sentarme a escuchar. El órgano hace que las paredes de la catedral cobren vida, las voces del coro te traspasan el alma, y todo, vivido en ese edificio tan asombroso, no deja de transportarte a otra dimensión. Las pinturas, las vidrieras, los arcos ojivales, los rosetones, las estatuas, los retablos... es imposible, fingir que nada de eso te afecta.

Estas construcciones tienen la capacidad (por ello se hacían así) de hacerte sentir minúsculo ante mundo. La grandiosidad de sus columnas, la altura de los techos, te recuerdan que no eres más que un grano de arena en el universo.

Cuando visitas la Catedral de Ely,(los domingos la entrada al edificio es gratuita), tienes opción de pagar dos visitas extra: a la torre con millones de escaleras (yo me negué en rotundo) y otra, a la cúpula, ésta sí la hice. La visita a la cúpula es altamente recomendable, porque es la primera vez que piso el tejado de una catedral (no los pasillos de piedra que suele haber, el TEJADO) y además, es que la cúpula, formada por pinturas de santos independientes son puertas que se abren... Es muy, muy bonito, de verdad, merece la pena pagar los no me acuerdo cuantas libras (pero demasiadas!)

Os dejo algunas fotos del interior, para que veáis de qué os hablo. Ya me diréis.








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