El Cabo San Antonio, en pleno parque natural del Montgó, es un balcón extraordinario al Mediterráneo del norte de Alicante. Ayer recorrí por primera vez la estrecha carretera de la costa que en sinuoso recorrido te lleva hasta lo más alto. El olor a pino y tomillo marca el sendero, y llegados a la meta, veremos como el azul del cielo se confunde con el mar, formando una panorámica de belleza indiscutible.
Todo hubiera sido de lo más idílico pastoril, si hubiésemos estado en abril, mayo o noviembre, pero con el sol de agosto que te achicharra el cerebro, comenzamos casi a desintegrarnos. No obstante, (en cabezonería a las Carratalás no nos gana nadie), allí fuimos, después de una copiosa comida, al pie de los molinos de viento. Sube piedras, aparta matorrales, atraviesa senderos, todo! con chancletas de playa. Pero es que somos así, osadas por naturaleza y ávidas de aventura.


