21 ago. 2011

El cabo de San Antonio, entre las playas de Denia y las playas de Xàbia. Impresionante!

El Cabo San Antonio, en pleno parque natural del Montgó, es un balcón extraordinario al Mediterráneo del norte de Alicante. Ayer recorrí por primera vez  la estrecha carretera de la costa que en sinuoso recorrido te lleva hasta lo más alto. El olor a pino y tomillo marca el sendero, y llegados a la meta, veremos como el azul del cielo se confunde con el mar, formando una panorámica de belleza indiscutible.

Todo hubiera sido de lo más idílico pastoril, si hubiésemos estado en abril, mayo o noviembre, pero con el sol de agosto que te achicharra el cerebro, comenzamos casi a desintegrarnos. No obstante, (en cabezonería a las Carratalás no nos gana nadie), allí fuimos, después de una copiosa comida, al pie de los molinos de viento. Sube piedras, aparta matorrales, atraviesa senderos, todo! con chancletas de playa. Pero es que somos así, osadas por naturaleza y ávidas de aventura.

Bobadas aparte, el paisaje desde arriba es espectacular y en el restaurante con piscina ubicado en plena ascensión se come un arroz más que decente. (encontraréis menús normales por 10 € y menús con arroz por 16€, y encima, puedes darte un baño en la piscinita para refrescarte).

Desde la misma cima puedes optar por varias rutas, cuevas, molinos o rincones que huelen a Mediterráneo en cada esquina. Pero si lo tuyo es ir la playa, podrás optar, por la inmensas playas de arena fina de Dénia o los cantos rodados y rocas de Xàbia. 

En Dénia, podrás visitar el Castillo que domina el pueblo, con vestigios de todas las épocas. Recorrer la montaña horarada durante la Guerra Civil como refugio contra los bombarderos, pasear por el casco antiguo bastante modernizado, o directamente, irte a las playas de largura infinita que recorren su litoral.

Si prefieres Xábia, te encontrarás con un casco antiguo dominado por una Iglesia espectacular, calles bien conservadas con portalones y enrejados de dimensiones más que considerables, un mercado de abastos muy chulo y algún que otro museo. Nosotros lo visitamos por la noche, cuando las terrazas se llenan de vida buscando el pescaíto frito en el frescor de la noche. Si vas a Jávea, puedes encontrar varios sitios bien preparados para dar un servicio culinario. Yo sólo te puedo hablar de la Cervecería Bar Imperial, que fue en el único donde encontramos sitio para tantos. La carta de raciones es muy completa, la cocina está muy bien y el servicio agradable. El entorno estupendo, según bajas de la iglesia atravesando un arco.

Y antes de finalizar mi experiencia en estas tierras tan bellas del norte de Alicante, te hablaré de la Playa de la Barraca o también llamada la playa del Portitxol. Es una cala de piedras que tiene un encanto especial. Entre sus aguas cristalinas abundan las vidriadas, los esparrallones, las vaquitas, las doncellas, las castañuelas, los erizos y los campos de posidoneas. Eso... lo que se ve con sólo meter la cabeza bajo el agua.     Imagino, que para los que van con bombona será todo un paraíso marino. Pese a que la afluencia a esta playa es impresionante (yo creo que se concentra una humanidad incalculable), acercarse por allí cuando cae la tarde no tiene precio. Podrás aparcar a menos de un km, y disfrutar de la calidez de sus aguas hasta que el sol se marche. La playa en sí es encantadora por demás, rodeada de casitas de pescadores, se divisa la isla de Portitxol a un paso. Rodeada de altos acantilados, puedes disfrutar (sin romper nada, ni pescar nada, por favor!!!) de una calita como las de antes. Imagino, que esta playa fuera de temporada tiene que ser lo más!! 

Y contado esto, aquí concluyen mis vacaciones de este año, que han sido extensas y estupendas, para que lo voy a negar! A bientôt!

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