11 oct. 2010

Hotel Abadía de los Templarios en la Alberca

Antes de olvidar nuestra estancia en el Hotel Abadía de los Templarios en la Alberca, voy a dedicar este post completamente a hablar de él. Mira que yo he recorrido todo tipo de alojamientos: albergues, hostales, apartamentos, granjas tirolesas, hoteles, hotelazos, complejos turísticos, colegios mayores, cabañas en plena selva, tiendas de campañas, caravanas e incluso, un colegio londinense al más puro estilo Harry Potter, con cientos de años "reales" a sus espaldas.. pero el Hotel Abadía de los Templarios, me dejó gratamente impresionada.

Se siente plenamente el esfuerzo que han realizado por reconstruir una "abadía palaciega" (así la denominaría yo) enclavada en un típico "pueblo inglés". El entorno del Hotel está plenamente conseguido, las instalaciones son muy cómodas y encontré todo lo necesario para disfrutar al máximo de la estancia.

Cuando me enteré de que el Hotel estaba al 100% de la ocupación me eché a temblar. Eso, en la mayoría de los casos suele significar: un spa abarrotado, no consigues una hamaca en la piscina ni loca de atar, un trasiego por los pasillo de escándalo.. y un largo etcétera que no voy a enumerar aquí. Sin embargo, el 100% de ocupación en la Abadía de los Templarios significa, que el comedor está más lleno, pero en ningún momento tuvimos sensación de agobio, de amontonamiento de gente, de bullicio... Fue fantástico, de verdad.

A destacar del Hotel (y no me ha contratado el dueño para que escriba este post!!!):
  1. El servicio es estupendo. Para ser un Hotel tan grande, sorprende que el propio Director pase a darte la bienvenida a tu mesa, y encima, esté tan pendiente de que todo sea de tu agrado el resto del tiempo (impresionante sin ser una celebrity!!!). El personal de recepción y del restaurante, muy cercano y amables. Las personas que se encargaban de la limpieza, eran casi transparentes.. ni un ruido, ni una voz, fantásticas. Las chicas que atendían el spa, cariñosas y simpáticas ¿qué más se puede pedir? Mi puntuación, un 10 en este aspecto.
  2. La decoración muy, muy cuidada. Cuadros de artesanía del lugar, una ambientación muy lograda, artesonados trabajados, sillería que parecía tener mil años.. Y las habitaciones, maravillosas! Todas tenían la misma estética: muebles con un cierto aire modernista (por aquello de las formas angulosas imposibles), colcha bordada a mano, tv de plasma, cama gigante e hipercómoda, vistas excelentes, y una insonorización buenísima.
  3. El spa, fabuloso. Piscina amplia, baño de vapor, sauna, duchas escocesas, pediluvios, camas de agua, piscina de flotación, y lo mejor... un sala de camas calientes con cielo estrellado cromático y música relajante... uummmm qué delicia!
  4. El desayuno era bastante bueno, y la carta del restaurante sencillamente correcta. No se puede decir que fuera impresionante, pero tampoco tuvimos queja alguna.
¿Algo que no nos gustara?... por sacarle alguna pega, vamos a decir que ofrecen una serie de actividades que al final no llegamos a realizar, porque no se formó grupo, quizás para mí esto es lo único que nos falló. Por lo demás, es un Hotel altamente recomendable, y si tenéis suerte y os encaja las ofertas que suelen tener, fenómeno, porque no se saldrá de precio.

Pues nada, si podéis daros un garbeo por allí, aprovechad para visitar la zona que es una maravilla.

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