15 jul. 2009

Ni recorcholis, ni mecachis, ni miércoles. Va a ser que no.


Parece mentira que después de 20 años mi familia siga insistiendo en lavarme la boca con jabón. Qué poco entienden de mi vida, de mi cultura y de lo que me he convertido. No me considero una bocarrana, ni tampoco una camionera. Pero me aburre sobremanera la mojigatería y el conservadurismo dialéctico. La invención de nuevas palabras, la inclusión de nuevas formas, el evolucionar del lenguaje, forman parte de mi vida ¡a dios gracias! Y quién pretenda borrar de mi boca ciertas palabras a las que no están acostumbradas, han perdido la batalla de antemano. Cuando uno está entre amigos y familiares, debe estar relajado y soltarse la melena. ¿O qué pasa, sólo el difunto Camilo o el señor Reverte, por ser escritores de renombre, tienen la potestad de poder utilizar el lenguaje a su antojo??? Un poquito de por favor, que un “mierda” bien puesto, alivia mucha tensión. Y si no, atentos al último estudio que aparece en la revista científica “NeuroReport”:

Los improperios y palabrotas tienen efectos analgésicos para los seres humanos según un estudio de la Universidad de Keele, en el Reino Unido, que establece una relación entre la reducción del dolor físico a causa de un golpe y el uso de este lenguaje soez y afirma que, su empleo, puede alargar la exposición al mismo casi hasta el doble que caso de no hacerlo”

Y para aquél que siga sin entender mi entorno, le recomiendo que vea este vídeo muy significativo del mundo en el que vivo: http://www.youtube.com/watch?v=FkM0-JKztpw&feature=rec-HM-fresh+div
Agur ben hur eta jan yogur!

4 comentarios:

  1. Joder Monica, cuanta razon tienes. Que seria mi vida sin esas frases que emanan de mi boca sin cesar, puta, mierda, perra, cabron...
    Que aunque suenen mal, no siempre se utilizan en el mal sentido de la palabra... Es que ya, se han implantado en la sociedad como palabras que utilizamos en plan cariñoso. Quien piensa hoy en dia que cuando te dicen, "que pasa perra?", te estan insultando? Yo no.
    Es cuestion de mentalidad. Mi abuela no me decia que me iba a limpiar la boca de jabon. Ella me decia que "esas no son palabras para una señorita". Llamarme señorita, esos si que es un insulto! jajaja

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  2. jajaja, muy bueno Nere, menos mal que tú me comprendes hija, porque cada vez que "vuelvo a casa por navidad" me encuentro con la misma cantinela: qué feo queda ese vocabulario. Pero, ¿y lo bien que te quedas?? eso no cuenta?? Muxus neska!

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  3. Me ha encantado lo del efecto terapéutico de los insultos. Siempre que puedo, los utilizo para mis dolores :)

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  4. jajaja,a mí más. Ahora tengo la escusa perfecta!

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